Vamos a comenzar de nuevo.
La vida da muchas vueltas, pero en una de esas vueltas, me trajo otra vez al mismo lugar en donde estaba el año pasado. El objetivo es el mismo, trabajar, aprender, valorar, disfrutar y mil verbos más en infinitivo. Tal vez me vuelve a poner en el mismo sitio por una razón. Sea lo que la vida quiera que sea, yo soy feliz.
Llego a este maravilloso lugar en donde la gente y la misma ciudad me dan la bienvenida de una manera impresionante, la gente con una sonrisa y la ciudad cubierta de nieve.
Recorriendo la ciudad, recordando momentos vividos anteriormente, pensando en lo que quisiera que esta experiencia sea. Simplemente me dejo llevar por la energía de cada día. Al principio me es difícil otra vez adaptarme a otro estilo de vida, sin embargo, vale la pena al cien por ciento.
Esta vez es diferente. Ahora ya conozco el lugar, sé perfectamente por dónde moverme, sin embargo, la gente que me rodea es otra. Esto hace interesante cada hora del día. Poner en movimiento, no solamente mi cuerpo, sino también el pensamiento hace que el día termine a una velocidad inimaginable que no me doy cuenta ni en la hora en la que vivo. Sólo sé que al entrar a mi habitación me encuentro totalmente cansada pero satisfecha con lo que realicé y viví.
Escuchando el sonido de los idiomas que usualmente no escucho en mi país, disfrutando el olor, no solamente de las panaderías, sino el olor de la ciudad, de las tiendas, degustando los diferentes platillos que alguna vez me habían sorprendido por su excelente sabor. Caminar todos los días por las calles mojadas por la lluvia y la nieve derretida, me hace pensar que en mi país, simplemente no lo vivo por tener un medio de transporte que me limita a disfrutar de los efectos de la naturaleza misma.
Lo único que me queda decir es que amo mi vida y la disfruto en todo momento.
Heidelberg 2013
¡Aquí vamos!