lunes, 30 de diciembre de 2013

30 de noviembre 2013

Hoy hace un mes que llegué de uno de mis viajes. Sí, cuando todavía no regresaba, casi al final, lo único que quería era tener una vida normal. Quería dormir en mi cama, vivir en mi casa, comer comida casera, tener tiempo para mi, platicar con personas de mi edad, estar con la familia, reír con los amigos, hacer lo que realmente yo quería hacer.

30 noviembre 2013 - 1:15 am

Mi habitación del hotel en Roma era muy pequeña, solamente tenía una cama individual, un escritorio, una televisión y un baño con regadera. Hasta ahora pienso que el baño era más grande que toda la habitación. Sobre la cama se encontraba una de mis maletas, la más pequeña, abierta. En el piso había bolsas de lo que había comprado anteriormente y como a medio metro, se encontraba mi maleta grande, también abierta.

Eran momentos de desesperación para mí. Sabía que tenía que empacar lo más rápido posible, ya que a las 3.30 am tenía que estar abajo en el lobby entregando mi llave y coordinando la salida de todos hacia el aeropuerto.

30 noviembre 2013 - 2:00 am

Decidí guardar todo lo que estaba en el piso en mis maletas, abriendo espacios hasta por donde uno ni idea tenía que se podía guardar algo. Entonces, me metí a bañar. Sabía que íbamos a tener un viaje muy largo de muchas horas. Tenía que estar muy despierta porque lo último de mi viaje, casi siempre es lo más pesado.

30 noviembre 2013 - 3:00 am

Tomé el elevador que se encontraba justo a lado de mi habitación. Bajé al lobby con mi maleta grande, mi maleta pequeña, mi backpack, mi cámara y mi chamarra morada. Desde ese momento, siempre tenía en mi mente que tenía 5 cosas en la mano.

30 noviembre 2013 - 3:35 am

Entregué mi llave y a cambio me dieron una bolsita de papel con un pan, nutella, un plátano y creo que un jugo. Pues era el desayuno que nos prepararon para llevar. Sinceramente a esas horas, como que no se me antojaba comer nada, por lo tanto, guardé mi bolsita. Ahora ya tenía que pensar en 6 cosas que tenía en mi mano.

30 noviembre 2013 - 3:45 am

Llegaron las camionetas, empezamos a subir maletas y a acomodarnos en ellas. Partimos hacia el aeropuerto de Roma.

30 noviembre 2013 - 5:00 am

Formados en la fila para documentar maletas, nos dimos cuenta que por primera vez en el viaje, cobraban 100 Euros por maleta extra o cualquier cosa que excediera las medidas o el peso requerido. Menciono por primera vez, porque en ningún otro aeropuerto de otros países nos cobraron como lo hicieron en ese lugar.

30 noviembre 2013 - 5:30 am

Los pisos del aeropuerto estaban cubiertos por maletas abiertas, donde lo que sobraba de peso en una, se pasaba a la otra. Mis alumnos compartiendo sus maletas a los que necesitaban espacio, mientras otros compartían sus pertenencias entre varias maletas de diferentes alumnos. Todo estaba bien distribuido.

30 noviembre 2013 - 5:40 am

Yo ya me había registrado y pagado lo extra. Esperaba con paciencia la documentación de equipaje de mis alumnos. Recuerdo que agarré mi bolsita de papel, la abrí y me di cuenta que podía aprovechar para comerme el pan con nutella que me habían regalado. Entonces tomé el pan con mi mano izquierda,  con la derecha, tomé la nutella y con mis dientes la abrí. Justo iba a untar un poco de nutella en el pan, cuando una persona me toma del brazo, me lleva al punto en donde estaba una alumna cambiando cosas de una maleta a otra, y me empieza a estresar. Tuve que tirar mi bolsita a la basura con todo y pan para apurar a todos.

30 noviembre 2013 - 5:45 am

Preocupada por perder el vuelo, mismo que estaba programado a las 6 am, esperé hasta el último alumno para poder irnos a la sala. Corrimos por todo el aeropuerto con el poco equipaje que traíamos en las manos. Llegamos al punto en donde se tiene que revisar maletas de mano y sacar laptops, ipads, etc. Para mi, es uno de los puntos más pesados en un aeropuerto ya que cuando menos tiempo tienes, es cuando ven siempre algo raro en tu bolsa y te hacen sacar todo.

30 noviembre 2013 - 5:50 am

Salimos mi alumna y yo de la revisión, guardamos todo rápidamente. Sólo grité, ¡¡¡vámonooooos!!!
Seguíamos corriendo por los pasillos buscando la sala número 13. Vaya, hasta ahora me doy cuenta del número.  Pensé, no está lejos, solamente es 13, si fuera 26, no llegamos.
Nos deteníamos cada 10 segundos para respirar o para cambiar de mano las maletas que llevábamos. Continuábamos corriendo. Cuando llegamos a la parte de las salas, solamente volteaba a ver los números, veía pasar sala 1, sala 2, sala 3, sala 4… Dios… ¿hasta cuándo llegará la sala 13? Sala 6, sala 7, sala 8… pensábamos que ya habíamos perdido el vuelo y que todo el trayecto corriendo iba a ser en vano. Sin embargo, continuábamos corriendo y cambiando de mano las maletas. Sala 10, sala 11, sala 12, y a lo lejos vi, SALA 13.  Corrimos ya con certeza del espacio exacto que nos faltaba recorrer, cuando en eso, de la nada, apareció el otro profesor y me dice: tranquila, ya llegaron, apenas estamos abordando.

30 noviembre 2013 - 5:55 am

Respiraba con una frecuencia cardiaca muy alta, entre el calor que me dio por haber corrido muy rápido  y la angustia de saber que podríamos perder el vuelo, logramos abordar sin problemas. Volamos hacia Amsterdam.

30 noviembre 2013 - 10:00 am

Paseaba tranquilamente por el aeropuerto holandés, ya que nuestro vuelo hacia la ciudad de México salía hasta las 2:00 pm. Tenía mucho tiempo libre para hacer las últimas compras europeas. Entonces decidí entrar a una de las tiendas solamente para distraerme un rato.

30 noviembre 2013 - 12:00 am

Decidí ir a comer y después acercarme a la sala de abordaje. Al dirigirme hacia ese punto, escuché que nombraban a una de mis alumnas por el micrófono. Ahí pensé… oh no, creo que tenemos problemas. Realmente sólo se le había perdido el pasaporte y lo habían encontrado, no pasaba nada.

30 noviembre 2013 - 1:40 pm

En la fila para abordar, me acordé que me habían regalado una bolsa de chocolates florentinos y decidimos probarlos mientras avanzábamos. Sabían muy ricos.

30 noviembre 2013 - sin tiempo (confusión de zona horaria)

Volábamos hacia la ciudad de México con la compañía de un equipo de ciclismo holandés. Uno de ellos resultó ser muy guapo y por obra y gracia de los dioses, le tocó sentarse justo a lado mío. Mis alumnas me dijeron: "ándale miss, platica con él." Pues pensé, son muchas horas, para no aburrirme, platicaré con él. Ellos iban a una carrera hacia la ciudad de Aguascalientes. El joven nunca había visitado México, era su primera vez en el país. Estaba muy emocionado, ya que quería conocer la comida y la cultura mexicana.

30 noviembre 2013 - 7:00 pm horario de México

Llegamos a la ciudad de México y la lloradera comenzó. Sí, ese punto al que ningún alumno quería llegar, la despedida. Yo estaba muy contenta de saber que ya estábamos en México, que ya podía tener internet en mi celular y que ya faltaba muy poco para llegar a mi destino final, la ciudad de Monterrey.

30 noviembre 2013 - 8:30 pm

Corrimos hacia el tren del aeropuerto para cambiar de terminal los que teníamos que seguir nuestro camino hacia Monterrey. Y al llegar al punto, nos avisan que estaba fuera de servicio, que había que regresarse algunas puertas atrás para tomar el camión. Encontramos el camión y logramos subir las maletas y transportarnos a velocidades altas y frenos bruscos, dándonos la bienvenida a nuestro país.

30 noviembre 2013 - 9:15 pm

Hacíamos fila para documentar maletas para tomar el vuelo de las 10:00 pm. Yo solamente veía el reloj y veía la fila, nos faltaba mucho para llegar. Otra vez pensé en la probabilidad de perder el vuelo. Si lo perdíamos, tendríamos que tomar otro vuelo hasta el día siguiente, esto definitivamente no era una opción. Corrí hacia el mostrador y expliqué que nuestro vuelo salía a las 10 pm y que éramos un grupo de 15 personas.

30 noviembre 2013 - 9:30 pm

"Es que ya van muy tarde, no pueden documentar. Tienen que tomar otro vuelo". Esa frase la escuché como 6 veces cuando discutía con el señor del mostrador. Al ver que solamente me repetía lo mismo, me dirigí con el gerente. Logramos documentar las maletas de mis alumnos y los mandé corriendo a la sala. Mientras, yo seguía discutiendo sobre la documentación de mi maleta.

30 noviembre 2013 - 9:45 pm

Finalmente logré convencer al señor que documentara mi maleta. Lo hicimos y me dijo: "córrale señorita, que se le va el avión". Gracias señor, pensé, porque si no fuera por usted, yo estaría desde hace media hora en la sala de abordaje, pero gracias.

30 noviembre 2013 - 9:50 pm

Corrí a toda velocidad y otra vez tuve que pasar por revisión. Mi mochila marcaba algo extraño. Yo solamente veía mi reloj. El guardia me hizo regresarme para abrir mi mochila y revisarla personalmente. Lo hice tranquilamente, pero volteando hacia todas partes para ver hacia dónde tenía que correr.

30 noviembre 2013 - 9:52 pm

Corrí con la mochila abierta y en la mano. Buscaba la sala correspondiente, me quedé sin aire, me detenía unos segundos y continuaba corriendo. "¡Miss, llegaste!" Escuché esa frase, me detuve, vi a todos mis alumnos sentados en la sala y pensé, ya se nos fue el avión. "Miss, apenas vamos a abordar."

30 noviembre 2013 - 10: 30 pm

Recostada entre el asiento y la ventana, solamente sonreía. Cerré los ojos y pensaba que al fin iba a llegar con mi familia, a mi casa, a mi cama, a comer comida casera.

30 noviembre 2013 - 11: 40 pm

Llegamos a Monterrey.


Hoy hace un mes viví este día relatado. Así como ese día, fueron muchos días de mi viaje.  Me alegra el saber que ya estoy en mi país, en mi casa, en mi cama, con mi familia, amigos, mi tiempo. Sin embargo, es increíble pensar que en realidad voy a extrañar ese estilo de vida y por supuesto, la compañía.

Ahora tomaré otros rumbos y no queda de otra más que guardar esos recuerdos en mi memoria y seguir sonriendo.















martes, 24 de diciembre de 2013

URGENTE - cartita a Sants

Querido Sants:

Te escribo un poco tarde mi cartita porque soy más hábil que los demás. Como todos ya te enviaron sus peticiones desde octubre o por ahí, (ya ves cómo somos los mexicanos, que empezamos a comprar la rosca de reyes desde el día de muertos y así), me imagino que te llegaron los mails de todos y apenas andas repartiendo regalos en Europa, más tarde será por este continente.

Entonces pensé que si te mandaba ahorita mi cartita, pues te iba a llegar al celular, por lo tanto, mientras manejas el trineo, te llegará la vibración o el sonidito de que te llegó mail. Es importante que lo leas, de hecho le voy a poner URGENTE.

Sé que no debería de mandarte estos mensajes mientras manejas porque puedo ocasionar un accidente, pero confiemos en que los renos te guíen por el buen camino y frenen y así.

A lo que voy es que, Sants, este año me he portado SUPER bien. Tuve muchos hijos postizos, en este año fueron exactamente 89 más 5 en verano da un total de 94.  Jesús bendito, nomás de acordarme grito.

Bueno, el caso es que volvamos con el tema de mi comportamiento. Como te decía, este año al ser madre postiza de 94 hijos postizos, la hice de todo. Me desvelé contestando llamadas telefónicas para escuchar mensajes de quejidos como: "me duele la panza", "estoy perdido, ¿cómo le hago para volver?", "me duele el oído", "me cortó el novio", "mis papás no me quieren depositar dinero", "perdí mi pasaporte", "engordé, no me cierra el pantalón". Y otras llamadas tempraneras a las 6 am de otros hijos que solamente me hablaban para "matar su tiempo" mientras esperaban su tram, justo el día que no me tocaba levantarme temprano. Sinceramente, Sants, creo que con lo que te he contado hasta ahorita, me merezco un muy buen regalo. La neta.

¡¡¡Aguanté a mis "hijos" las 24 horas por varios meses!!! Se dice fácil, pero se requiere de MUCHA PACIENCIA y algo de "tíralos al león". También tuve que resolver problemas inmediatamente ocasionados por mis "lindos hijos".

Entonces, Sants, ¿cómo la ves? ¿Qué dices, me merezco o no un muy buen regalo? Mira, yo digo que sí. No pierdes nada si me lo traes. Al contrario, aquí la onda es ganar - ganar. Tú ganas - yo gano. Al final todos ganamos.

Por lo tanto, aprovechando que andas por Europa, cuando pases por Alemania, acuérdate de bajar todos los regalos ahí y dejar espacio en tu trineo para robarte un alemán, soltero, muy guapo, alto, ojos azules, güero, que tenga aprox. entre 35 y 40 años, que le guste la música, que BAILE, no queremos a tiesos, que sea trabajador, que ande en busca de una mexicana (o sea yo, no vaya a ser que me lo mandes pa´otro lado)  y ya que andamos en esto, pues que me mantenga, ¿no? Bueno, ok, o sea, yo también puedo trabajar, no hay bronca.

Bueno, a ese pelao, lo subes al trineo, y cuando llegues a México, deposítalo por favor en mi casa. Damn!!! No tengo chimenea!!!  Bueno, ya sé, mira, vamos a hacer esto. Tú lo traes a México y ubícalo en mi ciudad y ponlo por donde yo ando, ¿sale? De lo demás… yo me encargo!

Ves Sants, la cosa no está difícil. Digo, no te voy a desviar ni nada.  Por eso, ahorita que le ponga Send, ponte buzo pa encontrar mi regalito, que yo sé muy bien que me lo merezco.

Ándale, y aquí te dejo una cheve en el refri, qué es eso de galletitas y leche.


Te quiero Sants…



PD, a ver si en enero nos comunicamos pa´empezar la dieta, a puro jugo verde, no?








jueves, 12 de septiembre de 2013

"Miedo, qué bueno que tienes miedo, todos tenemos miedo en algún momento"

Ya ha pasado una semana y media aquí en Lausanne. Creo que apenas estoy entendiendo un poco cómo está distribuida la ciudad. Ya he viajado por diferentes puntos de la misma utilizando camiones, metro, caminando. No es fácil andar corriendo por las lomitas hacia arriba, para poder alcanzar un camión, jaja. Es divertido; sin embargo, en ese momento pienso: "no te vayas camión, no te vayas" y listo, no se va.

Esto lo experimento cada vez que quiero tomar el camión para irme a la escuela o sino al gimnasio.
Y ahí es cuando uno se pregunta, ¿para qué voy al gimnasio entonces, si ya corrí toda la loma? Pero la respuesta a esa pregunta es el tema del día de hoy.

En esta ocasión, voy a dedicar mi blog a una persona quien me ha ayudado a descubrir cosas nuevas en mi vida. Algunas de ellas, tal vez las pude haber aprendido en otra parte o por otras personas, pero hay otras cosas que estoy convencida de que solamente las pude haber aprendido por él.

Resulta que hace poco tiempo comencé con la aventura de escalar. Todo empezó como una ida de casualidad a un gimnasio de escalada, ya que la montaña a la que íbamos a ir a escalar estaba mojada por la lluvia. Después de poco tiempo, tuve que dejar de ir al gimnasio por motivos de trabajo y cambios de ciudad. A mi regreso, decidí volver al gym. Esta vez pensé en aprender a escalar. Y por esa razón, entré a clases con mi entrenador. El Repo, se dice llamar. Ya lo había visto antes ahí, pero no sabía quién era él. Un día me llevaron a la montaña y resultó que él era el entrenador.  Desde ese momento empecé a tomar clases con él. Como todo buen entrenador, no fue nada dulce al principio. Es más, creo que nunca tendrá esa cualidad, jaja. Al contrario, es de las personas que te dice la verdad. Si la estás regando, te lo dice de la manera más clara posible. Hay veces que duele en el momento, pero después, piensas un poco en el regaño, y te das cuenta que él tenía razón.

Recuerdo cuando subí mis primeras 2 rutas en su clase. Lo que tengo bien grabado es haberle dicho: "tengo miedo Repo". Y claro que recuerdo su respuesta: "miedo, qué bueno que tienes miedo, todos tenemos miedo en algún momento".  Al final de la clase, logró que yo terminara las 2 rutas con todo mi esfuerzo, con todo mi miedo y con todo mi sudor en la frente.  Pasaba el tiempo, seguía entrenando en el gimnasio y en la montaña. Cada vez aprendía cosas nuevas, desde cómo desenredar la cuerda, hacer un nudo de 8, dar seguro, hacer el nudo de "cochino", limpiar una ruta, practicar para un día poder puntear, practicar para un día poder volar, bueno, un montón de cosas.

Recuerdo una vez que fuimos a la montaña, yo estaba escalando, es más, ya estaba bajando. En eso, me dice Repo, Yara, suelta la cuerda, abre tus brazos. Y yo le contesté, ¿para qué? No es necesario. Era claro que tenía miedo. Él insistía en que lo hiciera. Pero yo no quise hacerlo. Finalmente llegué al suelo. Al quitarme todo el equipo, se me acercó y me dijo:  "Yara, tienes que tener confianza. Y esto se refleja en el entrenamiento como en tu vida."

Frases como ésta, son las que han hecho que yo quiera seguir escalando y entrenando. Aunque haya veces en las que a uno le moleste escuchar la verdad, para mi es mejor que tengamos a alguien quien nos la diga. Eso quiere decir que alguien está al pendiente de tus avances y de tus caídas.

Ahora que no me encuentro en mi ciudad, estoy haciendo el esfuerzo de entrenar e ir al gimnasio a poner en práctica todo lo aprendido en el verano. Y realmente lo estoy haciendo porque sé que cuando regrese, alguien me va a "regañar otra vez" jaja. Es por eso que tengo que correr la loma hacia arriba para alcanzar al camión.

Repo, muchas gracias por todo lo que me has enseñado y por lo que sé que todavía aprenderé. Espero que tengas un excelente cumpleaños. Te mando un abrazo desde este lugar.








jueves, 5 de septiembre de 2013

Comenzando todo otra vez.


Otra vez he vuelto a mi blog. Ahora el objetivo es contarles sobre mi viaje, pero esta ocasión ya no es Alemania. Ahora serán 3 países, y comenzamos con Suiza. Al paso del tiempo, les estaré contando todo.

Desde el momento en que me comunicaron que yo iba a hacer este viaje, me emocioné. Y ahora les platico el por qué.

Resulta que he tenido la grata oportunidad de viajar a Europa en varias ocasiones. Sin embargo, todas han sido entre los meses febrero y agosto. Algunas me he regresado a finales de mayo, otras en Julio y otras en agosto. Pero de ese mes, no pasaba. Ahora este viaje, será de septiembre hasta finales de noviembre. Y esto me hizo muy feliz, ya que mi plan es explorar las ciudades europeas con clima otoñal. Espero que cuando llegue el otoño, se vea como en las películas, los árboles con hojas de color café, con algo de frío, y el panorama precioso. Bueno, eso es lo que espero ver. Por lo pronto, me encuentro en Lausanne, Suiza. Y pues el clima ha estado muy bien, amanecemos con algo de frío, por lo que tengo que usar suéter. Después, como a medio día, sale el sol a todo lo que da, y hace que todos nos quitemos todo… bueno, lo que se puede uno quitar enfrente de los demás, ¿no? Para los suizos, creo que es verano, pues ellos andan en shorts, sandalias, camisetas de manga corta o sin mangas. En cambio yo, con suéter, jaja. ¡¡Para mi, sí hace frío!!

Lausanne es una ciudad, yo en realidad siempre pensé que era un pueblito, pero ya que llevo 2 días viviendo aquí, me di cuenta que no lo es. Tiene un lago grandísimo. Me imagino que en junio, Julio, se debe de poner muy bien el ambiente. Si ahora que yo uso suéter, los suizos andan en traje de baño y se meten al lago a nadar. No me quiero ni imaginar cómo se ponen cuando realmente hace calor.

 Lo interesante de esta ciudad es que todos hablan francés, y yo, pues no fui nunca agraciada con ese idioma. Sin embargo, lo que más me gusta, es que les puedo hablar en alemán y listo, problema resuelto. Algo que también me llamó la atención, es que hay mucha gente que habla español aquí; en cambio, en Alemania es raro encontrar a gente que lo hable.

El día de hoy descubrí un poco más de Lausanne, me fui caminando hacia la catedral. Entonces, ya me tranquilicé un poco. Allá arriba, uno puede encontrar casitas y construcciones de estilo medieval, digo, encontré algunas, no muchas. ¿Y por qué digo que me tranquilicé un poco? Pues porque como saben, estoy enamorada de Alemania, y ahí en la mayoría de los pueblitos o ciudades pequeñas, puede uno encontrar este estilo de construcción. Y eso, juventud, es lo que me encanta de Europa. Hoy lo descubrí.

Con esto, doy comienzo a la serie de historias que relataré con el tiempo.

Y como dirían en este pueblo…

 Bonne nuit!!





martes, 4 de junio de 2013

Apenas 35 años... y seguimos por mil más...


Hoy voy a escribir un poco sobre mi. Todo el show es porque pronto cumpliré años, ¡35 años! Jesús bendito... ¿en qué momento uno cumple años y años y años? Ya uno ni se da cuenta del tiempo, pero pasa volando. Aún recuerdo cada festejo de mi cumpleaños. Pero esta vez, voy a contar sobre 3 festejos importantes, o bueno, que marcaron mi vida.

El primero fue cuando cumplí 15 años. ¿Qué mujer va a olvidar ese cumpleaños? ¿Cómo olvidarlo si es tu XV? Bueno, pues yo no lo olvidaré jamás, porque resulta, que no tuve XV. Bueno, o sea, sí cumplí 15 años, pero no tuve fiesta de quinceañera en la cual tuviera que andar con vestido rosita y bailar "tiempo de vals 1, 2, 3 - 1, 2, 3" de Chayanne. Nooo, ni lo mande Dios... Eso no era para mi. Yo le pedí a mis papás que en lugar de un baile de XV años, me regalaran una batería. Y claro, mis papás tan lindos como siempre, me la compraron. Recuerdo que estaba dormida, y como es tradición en la familia, cada mañana que alguien cumple años, se reune la familia y va a la habitación del cumpleañero y cantan todos juntos "las mañanitas del Rey David". Sabrá Dios quién era el rey David, pero el caso es que todos cantamos esa rolilla.

Ok, continúo con mi historia...

Al entrar toda mi familia a mi habitación, escuché sus cánticos celestiales mañaneros, con ciertos ruidos extraños y muy fuertes. Pues era mi familia que entró cada uno con un tambor diferente... Para mi, esa mañana fue increíble... ¡¡¡mis papás me regalaron mi primer batería!!!  Aún recuerdo, era una batería de marca "Fighter". Creo que aún existe, en casa de uno de los músicos con los que alguna vez toqué.

Recuerdo que ni sabíamos cómo armarla. Es más, pusimos los tambores al revés, jaja. Y bueno... de ahí, empecé a aprender a tocar ese instrumento... y lo demás es historia... jajaja.

Después, pasaron 10 años, cuando mis papás dijeron... a esta niña, ya vimos que en realidad le gusta la batería, entonces, ahora sí, vamos a regalarle una batería profesional.

Y pues sí, cuando cumplí 25 años, mis papás me regalaron la batería que mi maestro Milo vendía. Es una batería profesional, marca Mapex - Orion. Venía con 7 tambores, doble pedal, varios stands para platillos, banquito y estuches para cada tambor. Noooooo, para mi, ése había sido el mejor regalo que había recibido en mi vida. Pero lo mejor, no es la batería en si, sino que es la historia que hay detrás de ese instrumento. Sobre todo porque había pertenecido a 2 de los mejores bateristas que México tiene. Y lo mejor de todo, ahora se encuentra conmigo. De hecho, mi maestro me enseñó a limpiarla y pulirla, tornillo por tornillo, tambor por tambor. Me enseñó a cuidarla y sobre todo a escucharla y entenderla.

Con esta batería he logrado uno de mis sueños más importantes, grabar un disco. Claro, fue un EP, pero se grabó con esa batería.

La batería aún sigue conmigo, como no estuve con ella este tiempo, ya me toca limpiarla... jaja

Y por último, quiero platicar sobre este cumpleaños.

Ahora cumpliré 35 años. Ahora que me doy cuenta, voy a cumplir 20 años de tocar la batería. Lo malo es que por mi trabajo, ya no lo hago tan seguido. Pero oye, debería de celebrar algo con estos 20 años, ¿no? A ver qué armo.

Bueno, a lo que iba...

Ahora que cumpliré 35 años, me he puesto a ver hacia atrás, sobre todas las cosas que he logrado, las cosas que he vivido. Debo decir que gracias a Dios, he tenido una vida con ganas. Claro que no todo ha sido de color de rosa, pero no hay nada de lo que me pueda quejar. Y también me faltan muchas cosas por hacer, cosas que tengo planeadas y no se han podido lograr, pero con el tiempo, poco a poco se irán realizando... es el objetivo.

Y bueno, pues todo esto no lo hubiera logrado sin el apoyo de mis papás y de mis hermanas. Que siempre, pero siempre han estado ahí apoyándome y aguantándome, sobre todo con el ruido de mis tambores, jaja. ¡¡Mil gracias por todo!!

Y bueno, pues ahora, se han de preguntar... ¿cuál será el regalo de estos 35 años? Una super batería mil veces más equipada que la anterior?

Pues claro que no... lo que me voy a regalar este año, será un masaje anti estrés. ¡Ya tengo la cita! jajaja

Es la edad, ¿no?




lunes, 13 de mayo de 2013

La mesa de los niños

La semana pasada me tocó ir a París por mi trabajo. Algo de lo que me pude dar cuenta es que esta vez, no batallé en lo absoluto con el idioma. Es necesario comentar que no sé nada de francés. Lo único que puedo decir es: "oui, je ne parle pas francais y Je voudrais une pizza quatre saison s'il vous plait".
Pero en comparación al año 2004, que fui por primera vez a París, ahí sí dije, a ver, sé hablar 3 idiomas y ninguno me sirve. Entre estos idiomas está español, inglés y alemán. Aquella vez logré comunicarme un poco en alemán y otro poco en español, pero hablar en inglés era lo peor que podías hacer.

En esta ocasión, me di cuenta que la mayoría de la gente habla inglés. A todos los restaurantes y tiendas que fuimos, todos hablaban este idioma. Claro, hubo un restaurant en el que fuimos, le preguntamos que si sabía inglés y dijo que no. Ni español ni alemán. Entonces, como ya habíamos ordenado y no nos traían la cuenta, pues dijimos, vamos a levantarnos... y ahí fue cuando al mesero le llegó el milagro, de la nada nos empezó a hablar en inglés. Ah verdad, no que no. Pero bueno, el punto es que me alegra haberme topado con ese cambio. Cómo en el 2004 no encontré personas que hablaran inglés y ahora en el 2013 la mayoría lo habla. 


La historia no acaba aquí. Resulta que en uno de esos días, íbamos mi compañero de trabajo y yo a cenar. Ya habíamos caminado todo el día por las calles de París. Caminamos desde Montmatre hasta L´Opera. De ahí, el objetivo era irnos hasta el museo Louvre porque buscábamos una tienda de souvenirs que quería encontrar. En el camino hacia el Louvre, pudimos encontrar un montón de restaurantes y bares, mismos que dijimos, habrá que regresar a esta zona para ir a cenar. Sin embargo, después de encontrar la tienda de souvenirs, nos fuimos por otras calles. Se hacía tarde, y teníamos que estar a cierta hora en el hotel. Entonces, dijimos, ya, vamos a cenar en cualquier restaurant que veamos. 


Y aquí es en donde empieza la historia.

Pues llegamos a un café llamado Madelaine. Al entrar al establecimiento, nos percatamos que era un lugar con aproximadamente 30 mesas pequeñas de las cuales solamente unas 4 estaban ocupadas. Pues al entrar, el mesero nos pregunta: "Deux personnes?" y nosotros pues dijimos: "oui".


Y que nos sientan a lado de una de las 4 mesas que estaban ocupadas. Pero estamos hablando de una cercanía entre mesa y mesa de... 1 cm. 


La mesa estaba ocupada por una familia alemana. Un señor, una señora y dos muchachas. Ellos ocupaban dos mesas cuadradas. Y justo a lado, estábamos mi compañero y yo, en una mesa redonda. 


La primera reacción que tuvimos mi compañero y yo fue de sopresa. Pues las mesas estaban pegadas una con otra. Nos sentamos, y fue cuando dije... "a ver, ¿cómo? Está vacío el lugar y nos sientan justo a lado de la mesa que está ocupada. " Y mi compañero dice: "es que a lo mejor porque nos ven muy cansados y nos quieren sentar en el sillón". 


Pues bueno, vimos que la familia se nos quedaba viendo y se reían un poco. No nos importó y nos sentamos. Después, le preguntamos al mesero si hablaba inglés y que si nos podía mostrar el menú. 


El señor muy amablemente nos entregó el menú. Al abrirlo, nos dimos cuenta de los precios de las bebidas. Y ahí fue cuando dije: "¿ya viste lo que cuestan las bebidas? ¡¡¡En Alemania, el tamaño grande de una bebida cuesta 6 Euros o más barato y aquí, 12 Euros!!! 


Y en eso, la familia nos veía y se reían.


Después, reflexionando en la manera de cómo nos habían acomodado, yo todavía preocupada comenté: "¿cómo le van a hacer las chavas para salir si quieren ir al baño?" Pues en realidad, si una de ellas quisiera ir al baño, nos tendrían que mover a todos, jaja.


Después, pedimos de cenar. Y en lo que nos traían la cena, le dije a mi compañero: "Y aquí qué onda, cómo funciona esto, ahora tenemos que platicar con la familia o cómo? Digo, yo me siento ya como parte de ellos."


Y mi compañero me dice: "Yo me siento como en navidad, que cuando estamos todos reunidos, pues no cabemos en la mesa principal, entonces juntan una mesa redonda y ahí ponen a los niños. Entonces, ahorita me siento como los niños de la mesa de navidad, en la mesa redonda junto a la familia"

Y luego dije: "Total, mira, cuando llegue la cuenta, pues que la pague el señor, al cabo que ya somos parte de la familia."


Y mi compañero: "Pero no podemos platicar con ellos porque no entendemos"


Y le dije: "claro que sí, están hablando en alemán"


Y en eso, la señora nos dice en español: "hola, ¿vosotros de dónde vienen?"


Claro que mi compañero y yo totalmente sorprendidos, contestamos y nos pusimos a platicar. La familia venía de Alemania, exactamente de Frankfurt. Resulta que la señora y una de las hijas hablaban español muy bien. Y pues habían visitado Playa del Carmen y Cancún en México. 


Fue realmente muy chistoso. Lo mejor fue después de que la familia se despidió de nosotros, que nos pusimos a pensar si realmente habíamos dicho algo malo de la familia. Pero nos dimos cuenta que realmente dijimos puras tonteras, jaja. Y hasta hablamos bien de los alemanes. 


Fiuufff... qué bueno que no dijimos nada malo... ahora entendemos por qué se nos quedaban viendo y por qué se reían después de cada tontera que decíamos, jajaja.


Moraleja: 


En Europa no te fíes de la gente, puede entender cualquier idioma, aparte, no digas tonteras, jaja.


Ah... y no, la familia no nos pagó la cuenta, jaja.







jueves, 2 de mayo de 2013

¿Para qué somos buenos?



Hace unos días, picándole a nuestro nuevo centro de entretenimiento llamado Facebook, encontré que uno de mis contactos había "posteado" un video de un niño que hace la representación casi perfecta de un sacerdote en misa. La verdad, no sabía qué era lo que iba a ver  en el video en ese momento. Pensé que el niño iba a decir algún chiste o se iba a poner a bailar, pero nunca me pasó por la mente que fuera a "hacerla de sacerdote".

Bien, me quedé pensando. Realmente me impresionó la manera de cómo se mete al papel de sacerdote, de cómo pronuncia correctamente cada palabra y cada parte de la misa. Y fue ahí en donde mi mente comenzó a pensar. ¿Será que ese niño en un futuro se convierta en sacerdote? Yo digo que al menos debería de intentarlo, el papel le sale muy bien. Pero entonces, ¿será que todos en algún momento de nuestras vidas reflejamos lo que somos ahora?

Ha de ser interesante saber desde niño qué es lo que quieres ser de grande. Desgraciadamente, uno sueña y dice, quiero ser doctor, y cuando entras a la universidad, te das cuenta que lo tuyo no es aprenderte cada parte del cuerpo. Entonces, para no decepcionar a la familia dices, bueno, ok, pues voy a ser contador. Pasa el tiempo, te gradúas y terminas poniendo un puesto de quesadillas.

Finalmente, haces lo necesario para sobrevivir. Y aquí es en donde uno se pregunta, ¿qué es más importante, sobrevivir o vivir? Ah, qué difícil decisión. Siempre he creído que debemos de hacer lo que nos haga más felices. Pero en eso, haces lo que te gusta, eres feliz, vives, pero después te das cuenta que no sobrevives, porque te falta esa "entradita" de dinero.  ¿Y entonces? ¿Qué se hace? ¿Se vive o se sobrevive?

Definitivamente hay personas que nacen con un don, otras los tenemos que ir desarrollando poco a poco. Lo importante es que puedas sobrevivir viviendo. Sí, se oye muy extraño, pero es cierto. Yo no sé si cuando yo era chica actuaba de cierta forma en la que mis papás dijeran, esta niña va a ser esto de grande. La verdad no creo, porque entonces ya sería un éxito total, ¿no? Al menos no batallaría nada en la vida. Pero entonces, este punto es al que quiero llegar. Hay veces que tenemos ciertos sueños en nuestra cabeza, pasa el tiempo y no nos damos cuenta que sin querer, por tratar de sobrevivir, dejamos de vivir. Y nuestros sueños, se alejan cada vez de la realidad. Por eso, estoy 100% convencida que es importante sobrevivir viviendo. Trabajar duro para sobrevivir, pero siempre buscando la mejor manera de alcanzar nuestros sueños y vocaciones para finalmente vivir.

Ah, pero lo que nunca pasó por nuestra mente fue que el niño, tal vez no sea sacerdote, pero sí actor. O simplemente, terminará poniendo un puesto de quesadillas.

miércoles, 24 de abril de 2013

Un poco de reflexión personal

Estoy a cuatro semanas y media de regresar a México. Por un lado, estoy muy contenta, porque busco desesperadamente la luz y el calor del sol, la convivencia con la familia y los amigos.
Pero por el otro lado, me entra cierta tristeza. Es dejar de nuevo el país que me encanta.

En esta ocasión, viví cosas muy diferentes a las del año pasado. Esta vez, puedo decir que no fue nada fácil. Al menos yo sentí que la experiencia fue parte importante para mi desempeño laboral. Creo que lo que aprendí el año pasado, me ayudó muchísimo para poder resolver cosas de este año. Por lógica, uno dice, pues debió de haber sido más fácil, pero no lo fue. Y esto es porque cada día, cada persona, cada momento, todo es diferente. Nuestra manera de pensar también lo es. El año pasado mi mente había estado saturada de trabajo que al llegar a este lugar, todo era nuevo para mi. Sin embargo, este año, mi mente ya no estaba tan saturada. Y mis sueños eran otros.

Con el tiempo, he aprendido que nada es fácil. Y cuando es fácil, es porque ya lo dominaste con la práctica o simplemente porque viene algo más difícil. También he descubierto que no todo lo que brilla es oro, y no podemos juzgar por las apariencias.

Esta vez, estoy viviendo un punto importante en mi vida. El año pasado, solté algo que me estaba deteniendo. Al soltarlo, sentí que mi vida cambiaba. Y que se abrían nuevas puertas en mi camino. En esta ocasión, se me presenta otra vez un cambio. Como todo, nos da miedo pensar. Algo interesante de nuestra mente, es que empieza a imaginar cosas rápidamente. Y entonces es cuando sientes que estás entre la espada y la pared. Y que tienes que tomar una decisión. Ahí es cuando nuestra capacidad de elegir lo que es mejor para uno mismo tiene que actuar. Y como toda decisión, es pensar, qué pasaría si hiciera esto y qué pasaría si no lo hiciera. Sin embargo, nunca sabemos qué es lo que realmente pasará. Se puede decir que es lo divertido de la vida, pero en el fondo, tienes esa intriga. El simple hecho de no saber si estás haciendo las cosas correctamente.

Creo que hay veces que es mejor dejarse llevar por lo que la vida te vaya presentando. También para poder lograr esto, es necesario soltar otras cosas. Dejar de aferrarnos a algo que con el tiempo transcurrido no vemos cambios. Simplemente, si lo vemos como una imagen, sería volar como una pluma blanca con el viento. A ver a dónde te lleva. Tranquilidad, fluidez, seguridad en que todo terminará bien. Viajar por la vida con la certeza de haber tomado la mejor decisión. Después de eso, todo se acomoda. Creo en el destino, creo que todo está ahí por alguna razón. Pero también creo en los sueños y en las metas. Y ahí es donde tenemos que ver cómo acomodar nuestros sueños y nuestras metas con nuestro destino. Que a fin de cuentas.... cuando lleguemos, nos daremos cuenta, que siempre fue el camino que debimos de tomar.





domingo, 21 de abril de 2013

Carretera


En estos momentos me encuentro escribiendo desde el camión que nos está llevando a mis alumnos y a mi hacia Berlin.

Supuestamente me traje la computadora para revisar ensayos de mis alumnos, pero el problema es que el chofer está escuchando música muy padre en el radio, que no me puedo concentrar, jaja. Por lo tanto, pues decidí escribir en mi blog, que hace mucho tiempo no escribía en él.  No por no querer hacerlo, sino por falta de tiempo para escribir.

Pues sólo quiero compartirles mi experiencia en las carreteras alemanas.

Primero que nada, ¡¡¡Dios mío, qué carreteras!!! Como algunos sabrán, estas carreteras son reconocidas a nivel mundial por la velocidad en la que se puede conducir en ellas. Es decir, los carros pueden ir a una velocidad de 250 km/hr. Por ahí dicen que esto se debe  a que Alemania es un país reconocido internacionalmente en la industria automotriz. Ya muchos sabemos que BMW, Mercedes Benz, Porsche, Volkswagen son las principales marcas automotrices alemanas. Y cómo no tener carreteras excelentes si lo importante es usar correctamente los carros deportivos que aquí mismo se producen. Para qué entonces se producirían carros que corren a 250 km/hr si en sus carreteras la maxima velocidad a la que pueden manejar es a 100 km / hr.

Desde mi lugar, como estoy sentada justo atrás del chofer, puedo tener una vista increíble hacia adelante y hacia los lados.  Quiero que se imaginen los paisajes que uno ve en los comerciales de autos. Bueno, pues todos esos paisajes, es lo que estoy viendo. Ahora es primavera, pero en este país, parece que no ha llegado aún. Entonces, puedo ver cómo algunos copitos de nieve chocan con el parabrisas del camión. Además, los bosques y praderas se ven un poco de color café y blanco por la nieve. Me imagino que dentro de dos semanas, ya se empezará a ver un poco más verde y colorido.

Y finalmente, en este tipo de carreteras, el viaje no es para nada pesado. Al contrario, uno lo puede disfrutar tomándose una taza de café mientras se traslada como copiloto o pasajero. Y si fuera la conductora, creo que existiría cierta adrenalina manejar a esa velocidad.

A ver si un día se me hace tomar el volante en estas carreteras preciosas.

martes, 29 de enero de 2013

3, 2, 1.... ¡Comenzamos!

Vamos a comenzar de nuevo.

La vida da muchas vueltas, pero en una de esas vueltas, me trajo otra vez al mismo lugar en donde estaba el año pasado. El objetivo es el mismo, trabajar, aprender, valorar, disfrutar y mil verbos más en infinitivo. Tal vez me vuelve a poner en el mismo sitio por una razón. Sea lo que la vida quiera que sea, yo soy feliz.

Llego a este maravilloso lugar en donde la gente y la misma ciudad me dan la bienvenida de una manera impresionante, la gente con una sonrisa y la ciudad cubierta de nieve.

Recorriendo la ciudad, recordando momentos vividos anteriormente, pensando en lo que quisiera que esta experiencia sea. Simplemente me dejo llevar por la energía de cada día. Al principio me es difícil otra vez adaptarme a otro estilo de vida, sin embargo, vale la pena al cien por ciento.

Esta vez es diferente. Ahora ya conozco el lugar, sé perfectamente por dónde moverme, sin embargo, la gente que me rodea es otra. Esto hace interesante cada hora del día. Poner en movimiento, no solamente mi cuerpo, sino también el pensamiento hace que el día termine a una velocidad inimaginable que no me doy cuenta ni en la hora en la que vivo. Sólo sé que al entrar a mi habitación me encuentro totalmente cansada pero satisfecha con lo que realicé y viví.

Escuchando el sonido de los idiomas que usualmente no escucho en mi país, disfrutando el olor, no solamente de las panaderías, sino el olor de la ciudad, de las tiendas, degustando los diferentes platillos que alguna vez me habían sorprendido por su excelente sabor. Caminar todos los días por las calles mojadas por la lluvia y la nieve derretida, me hace pensar que en mi país, simplemente no lo vivo por tener un medio de transporte que me limita a disfrutar de los efectos de la naturaleza misma.

Lo único que me queda decir es que amo mi vida y la disfruto en todo momento.

Heidelberg 2013


¡Aquí vamos!