Uy, qué miedo.
Hoy cumplo 40 años. No lo puedo creer. Es como cuando era más joven y escuchaba la canción de Ricardo Arjona "Señora de las cuatro décadas", nunca me imaginaba que iba a llegar a esa edad.
40 años...
Increíble.
¿Quién iba a pensar que un 6 de junio de 1978, Alemania jugó contra México y que el resultado fuera 6 - 0 con goles a favor de Alemania, justo el día que se me ocurrió nacer?
¿Quién iba a pensar que 40 años después, un 6 de junio del 2018, la misma niña que nació el día del partido en el que perdió México (bueno, uno de tantos) se encontraría celebrando su cumpleaños en Alemania?
Será que Dios dijo... tiene que haber alguna relación aquí... por algo nació ese día, ese año, en ese mundial... 40 años después, ella estará en Alemania... ¿Será?
Volteando hacia atrás, puedo ver claramente lo que he vivido hasta el día de hoy. No me quejo de nada. Claro, hay cosas que dice uno, me arrepiento de no haber hecho esto... o no haber dicho lo otro. Pero en sí, creo que esas decisiones que uno toma, son las que hacen que uno viva este presente. Y sinceramente veo mi presente y digo... qué padre vida tengo.
Tuvieron que pasar 40 años para que yo me diera cuenta de muchas cosas. Uno va cumpliendo años y cree que va madurando. Sin embargo, creo que no es así. Uno madura cuando ocurren situaciones importantes, tanto, que lo dejan a uno marcado. Y es ahí cuando uno empieza a ver la vida de otro modo.
Hoy no me queda más que agradecerle a Dios por permitirme vivir tantas cosas. Le agradezco a mis padres, que siempre han estado ahí para mi. Que aunque mis ideas siempre sean diferentes y con un toque de locura, como mi pasión por la música, nunca hubo un "no" que me detuviera de lograr mis sueños, al contrario. A mis hermanas que siempre me han inspirado para ser mejor cada día.
Y claro, mis sobris, que son el motor de la familia completa.
Cuando uno llega a los 40, también se da cuenta quién en realidad son las personas que estarán contigo en tiempos difíciles y en tiempos no tan difíciles. Y a ellos, ya les puedes llamar amigos. Sí, esos que aunque nunca se ven, sabes que están ahí. Gracias.
40 años después, supe el verdadero significado de las palabras amor, familia y salud. Pero es ahí cuando digo... creo que ya maduré. Aún me faltan muchas cosas por vivir, muchos sueños por cumplir, muchos logros por alcanzar. Esto es lo que me hace sentir totalmente joven. El 40 solamente es un número, pero en realidad es toda una vida... la mía.
A darle... no hay de otra!