miércoles, 24 de abril de 2013

Un poco de reflexión personal

Estoy a cuatro semanas y media de regresar a México. Por un lado, estoy muy contenta, porque busco desesperadamente la luz y el calor del sol, la convivencia con la familia y los amigos.
Pero por el otro lado, me entra cierta tristeza. Es dejar de nuevo el país que me encanta.

En esta ocasión, viví cosas muy diferentes a las del año pasado. Esta vez, puedo decir que no fue nada fácil. Al menos yo sentí que la experiencia fue parte importante para mi desempeño laboral. Creo que lo que aprendí el año pasado, me ayudó muchísimo para poder resolver cosas de este año. Por lógica, uno dice, pues debió de haber sido más fácil, pero no lo fue. Y esto es porque cada día, cada persona, cada momento, todo es diferente. Nuestra manera de pensar también lo es. El año pasado mi mente había estado saturada de trabajo que al llegar a este lugar, todo era nuevo para mi. Sin embargo, este año, mi mente ya no estaba tan saturada. Y mis sueños eran otros.

Con el tiempo, he aprendido que nada es fácil. Y cuando es fácil, es porque ya lo dominaste con la práctica o simplemente porque viene algo más difícil. También he descubierto que no todo lo que brilla es oro, y no podemos juzgar por las apariencias.

Esta vez, estoy viviendo un punto importante en mi vida. El año pasado, solté algo que me estaba deteniendo. Al soltarlo, sentí que mi vida cambiaba. Y que se abrían nuevas puertas en mi camino. En esta ocasión, se me presenta otra vez un cambio. Como todo, nos da miedo pensar. Algo interesante de nuestra mente, es que empieza a imaginar cosas rápidamente. Y entonces es cuando sientes que estás entre la espada y la pared. Y que tienes que tomar una decisión. Ahí es cuando nuestra capacidad de elegir lo que es mejor para uno mismo tiene que actuar. Y como toda decisión, es pensar, qué pasaría si hiciera esto y qué pasaría si no lo hiciera. Sin embargo, nunca sabemos qué es lo que realmente pasará. Se puede decir que es lo divertido de la vida, pero en el fondo, tienes esa intriga. El simple hecho de no saber si estás haciendo las cosas correctamente.

Creo que hay veces que es mejor dejarse llevar por lo que la vida te vaya presentando. También para poder lograr esto, es necesario soltar otras cosas. Dejar de aferrarnos a algo que con el tiempo transcurrido no vemos cambios. Simplemente, si lo vemos como una imagen, sería volar como una pluma blanca con el viento. A ver a dónde te lleva. Tranquilidad, fluidez, seguridad en que todo terminará bien. Viajar por la vida con la certeza de haber tomado la mejor decisión. Después de eso, todo se acomoda. Creo en el destino, creo que todo está ahí por alguna razón. Pero también creo en los sueños y en las metas. Y ahí es donde tenemos que ver cómo acomodar nuestros sueños y nuestras metas con nuestro destino. Que a fin de cuentas.... cuando lleguemos, nos daremos cuenta, que siempre fue el camino que debimos de tomar.





domingo, 21 de abril de 2013

Carretera


En estos momentos me encuentro escribiendo desde el camión que nos está llevando a mis alumnos y a mi hacia Berlin.

Supuestamente me traje la computadora para revisar ensayos de mis alumnos, pero el problema es que el chofer está escuchando música muy padre en el radio, que no me puedo concentrar, jaja. Por lo tanto, pues decidí escribir en mi blog, que hace mucho tiempo no escribía en él.  No por no querer hacerlo, sino por falta de tiempo para escribir.

Pues sólo quiero compartirles mi experiencia en las carreteras alemanas.

Primero que nada, ¡¡¡Dios mío, qué carreteras!!! Como algunos sabrán, estas carreteras son reconocidas a nivel mundial por la velocidad en la que se puede conducir en ellas. Es decir, los carros pueden ir a una velocidad de 250 km/hr. Por ahí dicen que esto se debe  a que Alemania es un país reconocido internacionalmente en la industria automotriz. Ya muchos sabemos que BMW, Mercedes Benz, Porsche, Volkswagen son las principales marcas automotrices alemanas. Y cómo no tener carreteras excelentes si lo importante es usar correctamente los carros deportivos que aquí mismo se producen. Para qué entonces se producirían carros que corren a 250 km/hr si en sus carreteras la maxima velocidad a la que pueden manejar es a 100 km / hr.

Desde mi lugar, como estoy sentada justo atrás del chofer, puedo tener una vista increíble hacia adelante y hacia los lados.  Quiero que se imaginen los paisajes que uno ve en los comerciales de autos. Bueno, pues todos esos paisajes, es lo que estoy viendo. Ahora es primavera, pero en este país, parece que no ha llegado aún. Entonces, puedo ver cómo algunos copitos de nieve chocan con el parabrisas del camión. Además, los bosques y praderas se ven un poco de color café y blanco por la nieve. Me imagino que dentro de dos semanas, ya se empezará a ver un poco más verde y colorido.

Y finalmente, en este tipo de carreteras, el viaje no es para nada pesado. Al contrario, uno lo puede disfrutar tomándose una taza de café mientras se traslada como copiloto o pasajero. Y si fuera la conductora, creo que existiría cierta adrenalina manejar a esa velocidad.

A ver si un día se me hace tomar el volante en estas carreteras preciosas.