martes, 13 de octubre de 2015

Sentimientos

Salí decidida a continuar con mi vida,
sin embargo, nunca pensé encontrarme contigo.
Sabía que estabas cerca, pero ignoré tu presencia.

Justo cuando iba pensando en otra cosa,
escuché un sonido que me llenó de espanto.
Ahí estabas, frente a mí, temblando.

Nos vimos a los ojos, sentimos miedo
esa voz que sin sonido grita,
apreté el puño y retrocedí unos pasos.

Nunca dejé de observarte, me alejé.
Seguí tus movimientos, paso a paso.
Llegué y cerré la puerta, tenía miedo.

Tú seguiste tu camino sin importar lo sucedido,
me dejaste totalmente preocupada,
mañana mismo, compraré una trampa.


Dedicada a Gris, el ratón.





domingo, 9 de agosto de 2015

Nuevos comienzos

Ya es domingo. Mañana es lunes. Ese día que algunos no queremos que llegue. Para algunos maestros como yo, el día de mañana es importante porque comenzamos un nuevo semestre. Como leí en el Facebook de mi compañera Miri, los maestros que impartimos clases a alumnos de preparatoria o universidad, nuestra vida ya se divide en semestres. Y es verdad, cuando yo cuento algo, siempre menciono algo así: "el semestre pasado corrí 5 Km" o sino "¿te acuerdas? eso fue el semestre pasado, ah no, hace dos semestres." Es chistoso cuando vemos la cara de nuestros amigos que no tienen este estilo de vida, se nos quedan viendo y todavía hay algunos que no se acostumbran y te dicen: "¿tu crees que todavía estás en la universidad o qué?" Pues sí, nosotros preferimos dividir nuestros ciclos en semestres, tal vez porque queremos tener otra oportunidad de volver a comenzar. De corregir errores que tal vez hayamos cometido, de voltear hacia atrás y decir, esto fue lo que hice y debo de evitar hacer para mejorar, ya sea en lo laboral y/o en lo personal. 
Sinceramente, veo mi celular y al ver la hora, me da un sentimiento extraño al saber que ya se me están acabando las vacaciones. Tal vez por el nervio de saber que ya voy a comenzar un nuevo ciclo en mi vida y que tengo la oportunidad de hacer las cosas bien. Ese nuevo camino en el que habrá muchísimos obstáculos que esquivar y además diferentes caminos que trazar. Sí, trazar. Uno como maestro, tiene que tener la responsabilidad de dejar algo de enseñanza a sus alumnos y compañeros de trabajo. Por eso es que nuestro trabajo es muy pesado y no cualquiera es capaz de llevarlo a cabo. Este semestre, pienso mejorar. Todos estamos viviendo momentos difíciles en el país, pero también creo que todo depende de uno mismo. Aunque parezca imposible, podemos lograr pequeños retos, y entre reto y reto, se puede lograr hacer un cambio. Ya estoy lista, quiero hacer un cambio, voy a poner todo de mi parte para lograrlo. ¿Y tú? A darle con todo...

viernes, 6 de marzo de 2015

Ya es 2015... y todo sereno.

En el 2012 me encontraba en Europa por motivos de trabajo. En ese momento compartía mi habitación del hotel con otra maestra. Teníamos un poco de tiempo libre, que lo que hicimos fue prender la computadora y ver una película. Al terminar la película, nos pusimos a platicar de muchas cosas. Lo más chistoso, fue que en una de las pláticas resultó que las dos teníamos en nuestra mente cierta fecha límite. Ahora les contaré.

Cuando era más chica, al hacer los trámites de la visa y del pasaporte, siempre me ayudaban mis papás, me acompañaban, etc. Pasó el tiempo, y como las visas y pasaportes se pueden tramitar por 10 años, pues llegó el momento en que tenía que hacer todo sola. Recuerdo perfectamente que hace 10 años, al tramitar mi pasaporte, pensé: ¡qué padre, ya tengo pasaporte por 10 años más! En esos momentos, mi mente se trasladó al futuro y se empezó a imaginar un sin fin de cosas. Me dije, uy, cuando vuelva a tramitar el pasaporte, ya estaré casada y con hijos. Mi vida siguió. Sinceramente, cuando uno sabe que el pasaporte va a durar 10 años, como que no se preocupa en el momento por ciertos detalles.  

Vuelve mi historia al año 2012. Como decía, me encontraba exactamente en París, en el cuarto de hotel con mi compañera de trabajo. Platicando sobre los actores guapos de la película, llegamos al tema de las mujeres solteras. Sí, ese tema que todos los días tenemos que lidiar con él. El tema de, ¿qué será de nosotras en unos años? ¿Encontraremos el amor de nuestras vidas? ¿Nos casaremos? Después vienen otros temas, ¿tendré hijos? ¿quiero realmente tener hijos? Y cosas por el estilo. 

Estando en la plática, como las dos somos solteras, dijimos al mismo tiempo una cosa. Me sorprendió, porque pensé que solamente yo tenía esas ideas, pero me di cuenta, que no soy la única. Resulta que las dos dijimos: "cuando se venza mi pasaporte, ya debo de tener novio". Es decir, nuestro objetivo era que cuando tuviéramos que hacer los trámites del pasaporte, ya deberíamos de estar casadas o mínimo comprometidas, bueno, todavía más mínimo que eso, tener novio, aunque sea. En ese momento, nos fuimos las dos corriendo hacia nuestras bolsas para checar el pasaporte y así saber cuánto tiempo nos quedaba para conseguir hombre.

Dijimos, la primer fecha límite, es la del documento que se venza primero. Si para esas fechas no hay nada, pues todavía la segunda oportunidad, será la del otro documento. Checamos fechas y al menos a mí, se me vencía el pasaporte mexicano primero que la visa. Entonces, esa fecha era hasta el año 2015. En ese momento, yo decía, uy, todavía faltan 3 años. Así que, fácil la armo. 

Hoy estamos a 6 de marzo del 2015. El martes pasado, fui por mi pasaporte renovado. Y ¿qué creen? 
No, aún no tengo novio, jaja. Se me pasaron los tres años muy rápido. Ahora tendré otros tres años más de colchón. Les prometo que si para el 2018 que tenga que renovar mi visa, aún no tengo novio, pues entonces ya no sé qué más hacer, jaja. 

Como dato cultural, hasta el pasado 6 de enero, mi compañera de trabajo, aún no conseguía novio tampoco, jaja, entonces, habrá que preguntarle cómo va con su tarea, jaja. 

Mientras tanto, a disfrutar la vida como viene, y a ver qué novedades hay para el 2018.




domingo, 1 de marzo de 2015

Si no es tuyo, regrésalo.

El sábado pasado me encontraba manejando por las calles de la ciudad, escuchando un programa de radio en el cual Toño Esquinca es el locutor.  Él me cae bien, al menos escucho su programa "Caminito a la escuela" en las mañanas, y me agrada la manera de cómo los niños cuentan chistes, tan inocentes y buena onda.

Vuelvo a mi historia, el sábado, escuchando el programa, Toño comentó que había recibido una llamada de una persona que había perdido un maletín con una laptop, su pasaporte, visa, documentos del trabajo en el aeropuerto. Que si le hacía el favor de anunciar este acontecimiento, para ver si alguien lo había visto. Entonces, Toño hizo la labor de servicio a la comunidad anunciando el acontecimiento. Después de una pausa musical, Toño recibe una llamada telefónica, y dice el muchacho, hola Toño, solamente para comentarte que yo encontré el maletín. Entonces, el locutor todo contento, le dice que qué bien que había encontrado el maletín, hasta le puso aplausos grabados y todo. En eso, Toño le pregunta,  ¿y cuál es tu nombre? Él le responde, mi nombre no importa, lo que importa es que encontré el maletín.
Cabe señalar que en ese momento, hasta yo sonreí al escuchar eso. Pensé, qué buen hombre, y qué padre que no quiere ser reconocido.

En eso, dice el muchacho que encontró el maletín, "Toño, ya encontré el maletín, pero quiero que me den una recompensa". Toño le dijo, a ver, ¿cómo?, una recompensa ¿cómo, a qué te refieres? Él contestó, sí. Quiero que me pague mínimo la mitad de lo que vale todo, unos 15 mil o 20 mil pesos. Toño le respondió que si era una broma, que ya con entregar el maletín, el universo le iba a dar esa recompensa. Sin embargo, el muchacho continuaba diciendo que la persona que había perdido el maletín era una irresponsable, que la empresa en la que trabaja, debería de revisar bien quiénes son sus empleados. Él decía que más bien, él le estaba haciendo un favor a la persona, que al haber encontrado ese maletín, le estaba salvando la vida. Así que, quería una recompensa de 15 mil o 20 mil pesos.

Y bueno, para no hacer tan larga la historia, Toño le comenta a la persona que perdió el maletín, que diera de baja sus documentos, etc. La persona decía que lo que tenía en la laptop era más valioso que 15 ó 20 mil pesos. Por lo tanto, estaba dispuesta a pagarlos. Aunque Toño le decía que lo material no importaba, que lo que realmente estaba haciendo el muchacho era como un secuestro de sus pertenencias. Le aconsejó que levantara una denuncia, etc., etc.

Al escuchar todo el programa, no lo podía creer. Hasta llegó un momento, en el que pensé que estaba todo planeado. Sin embargo, me puse a pensar, no creo que haya sido parte de la producción, aunque, lo raro es que esa persona haya estado escuchando el radio, esa estación, y todo, o sea, que todo haya coincidido.  Sabemos que hay personas muy egoístas, que no les importa realmente nada y que son capaces de hacer lo que sea por dinero. Escuchando el programa de radio me sentía tan frustrada, al ver lo difícil que es para muchas personas hacer el bien. Todo lo que hacen tienen que sacar provecho de la situación. Es realmente triste. Y lo peor es que esto lo vemos todos los días, en nuestros trabajos, en nuestro entorno. Eso que ocurrió al aire, me abrió los ojos. Ojalá que en realidad haya sido parte del show, y si no fue, ojalá que todos los radioescuchas hayamos aprendido una lección.  Por eso, si no es tuyo, regrésalo.


domingo, 25 de enero de 2015

Como pez en el agua


Comencé el año con la idea de hacer otro tipo de ejercicio. Bueno, se podría decir, que volví al ejercicio después de como 5 meses de no hacerlo.
Cuando era chica, hacía diferentes deportes; nadar me gustaba, era buena en pecho, siempre ganaba. O sea, me refiero al estilo, verdad. Pero después crecí y me interesaron otras cosas, por lo tanto, dejé de nadar.
Hace dos semanas comencé otra vez con este ejercicio. Primero, pues había que probarse el traje de baño (uno que tenía ahí guardado del año pasado). No es nada fácil probarse algo y que uno se de cuenta que no le queda del todo bien. Sin embargo dije, ni modo, no me voy a comprar otro, tengo que bajar de peso. Y sí, he descubierto que ya estoy en una edad en la que no me importa el qué dirán. Antes, seguramente me hubiera comprado otro traje de baño, para verme "bien" ante la sociedad. Ahora, ya solamente quiero hacer ejercicio.

La idea de traer un traje de baño "pequeño" sonaba algo extraña, pero así me lancé a la aventura, o sea, a la alberca. Llego, me meto al agua, la cual estaba a una temperatura de 30 grados, excelente para el clima frío que hacía en esos días. Me pongo mi gorra, la cual batallé para abrirla y acomodarla en mi cabeza, después me puse mis goggles, los cuales se me empañaron en segundos. Finalmente quedé preparada. Entonces, empecé a nadar.

Al salir de flecha de la orilla de la alberca, a toda velocidad, bueno, así me imaginé yo, a lo mejor si alguien me hubiera visto, diría lo contrario. Comienzo a patalear y dar mi primer brazada, después doy la segunda, la tercera y en la cuarta saco mi cabeza de costado y respiro. Otra vez, vuelvo mi cabeza al frente, doy una brazada, la segunda, la tercera y en la cuarta, vuelvo a respirar.  Continúo nadando, me encanta ver con mis goggles el fondo de la alberca, no sé por qué, pero me divierto viendo los mosaicos negros marcando la distancia que llevo. Lo mejor es ver esos mosaicos que me indican que ya voy a llegar al otro lado. Llego a la otra orilla, saco mi brazo del agua, acomodo mis pies en la pared para salir disparada en flecha otra vez y seguir nadando. Maravilloso. Es un tiempo maravilloso. Aunque en mi cabeza me encuentro sumando las vueltas que llevo, siento que es un momento especial para mi, para mis pensamientos. Sólo estoy yo, en mi mente sólo estoy yo. No hay ruidos, no hay sonidos de celular, no hay nadie que me distraiga. Solamente soy yo comunicándome con mi ser. Así de simple, me encanta.

Después de haber  nadado las vueltas que me indica el entrenador, me relajo, muevo mis brazos en el agua y pienso, qué padre. Ya nadé, ya hice ejercicio, ya cumplí.