viernes, 6 de marzo de 2015

Ya es 2015... y todo sereno.

En el 2012 me encontraba en Europa por motivos de trabajo. En ese momento compartía mi habitación del hotel con otra maestra. Teníamos un poco de tiempo libre, que lo que hicimos fue prender la computadora y ver una película. Al terminar la película, nos pusimos a platicar de muchas cosas. Lo más chistoso, fue que en una de las pláticas resultó que las dos teníamos en nuestra mente cierta fecha límite. Ahora les contaré.

Cuando era más chica, al hacer los trámites de la visa y del pasaporte, siempre me ayudaban mis papás, me acompañaban, etc. Pasó el tiempo, y como las visas y pasaportes se pueden tramitar por 10 años, pues llegó el momento en que tenía que hacer todo sola. Recuerdo perfectamente que hace 10 años, al tramitar mi pasaporte, pensé: ¡qué padre, ya tengo pasaporte por 10 años más! En esos momentos, mi mente se trasladó al futuro y se empezó a imaginar un sin fin de cosas. Me dije, uy, cuando vuelva a tramitar el pasaporte, ya estaré casada y con hijos. Mi vida siguió. Sinceramente, cuando uno sabe que el pasaporte va a durar 10 años, como que no se preocupa en el momento por ciertos detalles.  

Vuelve mi historia al año 2012. Como decía, me encontraba exactamente en París, en el cuarto de hotel con mi compañera de trabajo. Platicando sobre los actores guapos de la película, llegamos al tema de las mujeres solteras. Sí, ese tema que todos los días tenemos que lidiar con él. El tema de, ¿qué será de nosotras en unos años? ¿Encontraremos el amor de nuestras vidas? ¿Nos casaremos? Después vienen otros temas, ¿tendré hijos? ¿quiero realmente tener hijos? Y cosas por el estilo. 

Estando en la plática, como las dos somos solteras, dijimos al mismo tiempo una cosa. Me sorprendió, porque pensé que solamente yo tenía esas ideas, pero me di cuenta, que no soy la única. Resulta que las dos dijimos: "cuando se venza mi pasaporte, ya debo de tener novio". Es decir, nuestro objetivo era que cuando tuviéramos que hacer los trámites del pasaporte, ya deberíamos de estar casadas o mínimo comprometidas, bueno, todavía más mínimo que eso, tener novio, aunque sea. En ese momento, nos fuimos las dos corriendo hacia nuestras bolsas para checar el pasaporte y así saber cuánto tiempo nos quedaba para conseguir hombre.

Dijimos, la primer fecha límite, es la del documento que se venza primero. Si para esas fechas no hay nada, pues todavía la segunda oportunidad, será la del otro documento. Checamos fechas y al menos a mí, se me vencía el pasaporte mexicano primero que la visa. Entonces, esa fecha era hasta el año 2015. En ese momento, yo decía, uy, todavía faltan 3 años. Así que, fácil la armo. 

Hoy estamos a 6 de marzo del 2015. El martes pasado, fui por mi pasaporte renovado. Y ¿qué creen? 
No, aún no tengo novio, jaja. Se me pasaron los tres años muy rápido. Ahora tendré otros tres años más de colchón. Les prometo que si para el 2018 que tenga que renovar mi visa, aún no tengo novio, pues entonces ya no sé qué más hacer, jaja. 

Como dato cultural, hasta el pasado 6 de enero, mi compañera de trabajo, aún no conseguía novio tampoco, jaja, entonces, habrá que preguntarle cómo va con su tarea, jaja. 

Mientras tanto, a disfrutar la vida como viene, y a ver qué novedades hay para el 2018.




domingo, 1 de marzo de 2015

Si no es tuyo, regrésalo.

El sábado pasado me encontraba manejando por las calles de la ciudad, escuchando un programa de radio en el cual Toño Esquinca es el locutor.  Él me cae bien, al menos escucho su programa "Caminito a la escuela" en las mañanas, y me agrada la manera de cómo los niños cuentan chistes, tan inocentes y buena onda.

Vuelvo a mi historia, el sábado, escuchando el programa, Toño comentó que había recibido una llamada de una persona que había perdido un maletín con una laptop, su pasaporte, visa, documentos del trabajo en el aeropuerto. Que si le hacía el favor de anunciar este acontecimiento, para ver si alguien lo había visto. Entonces, Toño hizo la labor de servicio a la comunidad anunciando el acontecimiento. Después de una pausa musical, Toño recibe una llamada telefónica, y dice el muchacho, hola Toño, solamente para comentarte que yo encontré el maletín. Entonces, el locutor todo contento, le dice que qué bien que había encontrado el maletín, hasta le puso aplausos grabados y todo. En eso, Toño le pregunta,  ¿y cuál es tu nombre? Él le responde, mi nombre no importa, lo que importa es que encontré el maletín.
Cabe señalar que en ese momento, hasta yo sonreí al escuchar eso. Pensé, qué buen hombre, y qué padre que no quiere ser reconocido.

En eso, dice el muchacho que encontró el maletín, "Toño, ya encontré el maletín, pero quiero que me den una recompensa". Toño le dijo, a ver, ¿cómo?, una recompensa ¿cómo, a qué te refieres? Él contestó, sí. Quiero que me pague mínimo la mitad de lo que vale todo, unos 15 mil o 20 mil pesos. Toño le respondió que si era una broma, que ya con entregar el maletín, el universo le iba a dar esa recompensa. Sin embargo, el muchacho continuaba diciendo que la persona que había perdido el maletín era una irresponsable, que la empresa en la que trabaja, debería de revisar bien quiénes son sus empleados. Él decía que más bien, él le estaba haciendo un favor a la persona, que al haber encontrado ese maletín, le estaba salvando la vida. Así que, quería una recompensa de 15 mil o 20 mil pesos.

Y bueno, para no hacer tan larga la historia, Toño le comenta a la persona que perdió el maletín, que diera de baja sus documentos, etc. La persona decía que lo que tenía en la laptop era más valioso que 15 ó 20 mil pesos. Por lo tanto, estaba dispuesta a pagarlos. Aunque Toño le decía que lo material no importaba, que lo que realmente estaba haciendo el muchacho era como un secuestro de sus pertenencias. Le aconsejó que levantara una denuncia, etc., etc.

Al escuchar todo el programa, no lo podía creer. Hasta llegó un momento, en el que pensé que estaba todo planeado. Sin embargo, me puse a pensar, no creo que haya sido parte de la producción, aunque, lo raro es que esa persona haya estado escuchando el radio, esa estación, y todo, o sea, que todo haya coincidido.  Sabemos que hay personas muy egoístas, que no les importa realmente nada y que son capaces de hacer lo que sea por dinero. Escuchando el programa de radio me sentía tan frustrada, al ver lo difícil que es para muchas personas hacer el bien. Todo lo que hacen tienen que sacar provecho de la situación. Es realmente triste. Y lo peor es que esto lo vemos todos los días, en nuestros trabajos, en nuestro entorno. Eso que ocurrió al aire, me abrió los ojos. Ojalá que en realidad haya sido parte del show, y si no fue, ojalá que todos los radioescuchas hayamos aprendido una lección.  Por eso, si no es tuyo, regrésalo.