Ayer fue un día especial, lo quiero llamar así.
Hace un año, gracias a la primera final regia que hubo en la liga Femenil de Fútbol, se puede decir que me enamoré de este deporte. Sí, siempre me ha gustado ir a los partidos de fútbol, pero simplemente era una espectadora y ya. Ganan, qué bueno, pierden, pues ni modo. Tengo dos equipos que me gusta seguir, Rayados y Bayern. Estoy al pendiente de cómo van, y pues ya, es todo. Pero hace un año, comencé a seguir a Rayadas, tal vez porque en ese momento necesitaba de algo que me hiciera ver la vida diferente. Y empecé a seguir a algunas jugadoras en sus redes sociales. La primera fue Desirée Monsiváis. Justo Dios me puso a esta persona enfrente, cuándo más la necesitaba. Y fueron sus palabras de aliento que escribía en sus redes sociales, las que me hicieron ver las cosas de otra manera. Y así fui siguiendo a las demás del equipo. Comencé a asistir a sus partidos y poco a poco fui entendiendo más sobre este deporte.
Una de las cosas que más me ha gustado de seguir a Rayadas, es la gente que he conocido. Y llegué de casualidad, por medio de las redes sociales, con un grupo de jóvenes a quienes les gustaba ir a los partidos y echar porras al equipo. Me uní a ellos, a la porra de la Familia Rayada. Partido que hay en Monterrey de Rayadas, partido al que vamos. También hay algunos que han tenido la oportunidad de ir a otras ciudades para apoyarlas.
Lo bonito de todo esto, es que hemos tenido la oportunidad de conocer a cada una de las jugadoras, de platicar con ellas, nos firmen los jerseys, se tomen foto con nosotros, etc. Son excelentes personas, con excelentes pláticas y con excelente sentido del humor.
Ayer, fue la segunda final regia en la Liga Femenil de fútbol. Fue un día especial porque desde la noche anterior al partido, no podía dormir de la emoción. La emoción de ver a nuestras Rayadas jugar otra final, la emoción de haber llegado hasta ahí dándolo todo en la cancha. Nervios, claro que existían los nervios, porque sabes que en el Fútbol, todo puede pasar. Llegamos al estadio, preparamos lo que teníamos planeado hacer para recibir a las jugadoras y al entrar a la cancha.
Comenzó el partido, cabe mencionar, que estos partidos, cuando eres fiel seguidora, no se disfrutan del todo, porque quieres que tu equipo gane, o que no se lastimen. Y cuando ves que ocurre lo contrario, la adrenalina está a todo lo que da. En fin, sucedió lo que nosotros como porra, no queríamos. El equipo contrario ganó.
Aquí va la parte importante, y el por qué para mi fue un día especial. Se escuchó el sonido del silbato, señalando que se había terminado el partido. Nuestro corazón se hizo chiquito, se apachurró, no porque habían perdido nuestras jugadoras, pues es un deporte, alguien tiene que ganar y alguien tiene que perder. Eso lo sabíamos todos. Lo que nos unió en el mismo sentimiento a todos los de la porra, fue al ver a nuestras Rayadas con lágrimas en sus ojos. Ver que todo lo que lucharon en el torneo, con excelentes resultados, se escapó en un segundo. Creo que para mi, eso fue lo más doloroso. Se nos partió el corazón al verlas así. Nosotros más que nadie, sabemos todo lo que lucharon, todo lo que hicieron. Pero como me dijo alguien por ahí, "no era nuestro tiempo aún, hay algo que tenemos que aprender" y estoy 100% de acuerdo. Hay veces que uno quiere tanto una cosa, pero por más que hagas lo correcto no se da, es porque no es el momento. Y es por eso que fue un día especial, porque al tener el corazón apachurrado por nuestras Rayadas, eso me dice que todos estamos en el mismo canal. Que por alguna razón, estamos conectados con ellas. Y así como ellas me ayudaron a salir adelante cuando más las necesitaba, así estoy yo y todos los de la porra también, para acompañarlas en estos momentos y en los de gloria. Porque para eso estamos, para alentarlas, para que se sientan tranquilas, queridas, protegidas. Todos queremos que salgan adelante y que salgan triunfando, porque aquí, yo no veo a ninguna perdedora, al contrario, veo a jugadoras con mayor experiencia. Y con una gran afición, que aunque ahorita no somos muchos, lo hacemos con el corazón.
Nota importante... qué bonito es ser Rayada, seguir a Rayadas y ser parte de la Familia Rayada.
martes, 14 de mayo de 2019
miércoles, 27 de febrero de 2019
Effecto Rehilette
Hoy, preparando una de mis clases, buscando información en internet, se me ocurrió poner mi nombre en Google para ver qué información salía y encontré algo que me hizo regresar unos 17 años en mi vida.
Aquel momento en donde yo aún no había trabajado en ninguna empresa, no tenía ninguna preocupación, lo único a lo que me dedicaba, además de estudiar una maestría, era la música.
Estamos hablando, aproximadamente entre 2002 y 2003. En aquellos años, se me ocurrió ser parte de una banda de rock llamada Effecto Rehilette. Lo que tocábamos eran canciones originales con estilo Rock Alternativo Latino. Éramos 7 integrantes en el grupo, dos guitarras eléctricas, una electroacústica, bajo, batería, percusiones /acordeón y voz. Las canciones que tocábamos estaban tan bien hechas, que la combinación de la letra, junto con el sonido de los instrumentos y los ritmos que usábamos, hacíamos a la audiencia bailar y disfrutar de nuestras presentaciones.
Vivimos un montón de momentos inolvidables, como cuando tocábamos en festivales en Monterrey, Saltillo, Torreón, etc. También cuando nos presentábamos en programas de televisión como Multimedios, y en estaciones de radio como D99. En aquel entonces, Juan Ramón Palacios nos echaba la mano, anotándonos en los festivales más importantes del momento. Recuerdo algunos concursos en los que participábamos en Saltillo; sobre todo uno, en el que, como no teníamos suficiente dinero para pagar un hotel, nos quedamos dormidos en el carro, después de la tocada, todo para no regresarnos de noche en la carretera. Esa vez, nuestra cena fue una barra de pan Bimbo, una lata de frijoles y jamón, jaja. Qué divertido, la verdad.
En aquel entonces, no existía Facebook, Instagram, Twitter. Las bandas que tocábamos, realmente teníamos que trabajar bien duro, tanto ensayando, como también tocando puertas en bares, estaciones de radio, festivales. Era la única manera en la que podríamos hacer que la audiencia nos escuchara o nos conociera. Esas épocas, sí que tenías que ser bueno, musicalmente hablando, para poder tocar en el Café Iguana, por ejemplo. Si lograbas tocar en uno de los escenarios, ya quería decir que eras bueno. Nosotros logramos tocar varias veces ahí.
Recuerdo que ensayábamos como 3 ó 4 horas diarias. El objetivo era tratar de ser perfectos, tratar de tocar sin ningún error. Y no solamente era ensayar, sino que también teníamos que crear música nueva, ritmos nuevos. Era fácil, ya que era lo único que hacía en las tardes, no se me dificultaba crear, porque además, la música y la letra, eran realmente buenas, que solito salía el ritmo de mis tambores.
Ahora que buscando mi nombre en internet encontré esta joya. Se las comparto, sólo para que sepan lo buena que era esta banda y que por falta de dinero, pero no de esfuerzo, no llegó a más. Agradezco infinitamente a los integrantes de esa banda, a quienes tengo años de no ver. Siempre los admiré por su capacidad de crear y de divertirse. Es un recuerdo que llevo siempre en mi corazón, y ahora que escuché de nuevo las canciones, me hizo vibrar de una manera positiva. He vivido cosas hermosas con la música, y esta parte, ha sido una de las más importantes para mi. Ojalá que vuelva esa energía musical que tanto me envolvía y que me hacía sentirme realmente feliz.
https://soundcloud.com/effecto-rehilette
Las canciones en las que yo participé, son las que dicen Effecto Rehilette en Vivo Prepa Tec, hay otras, pero esas ya las grabaron cuando yo ya no estaba en el grupo.
Escúchenlas, realmente eran buenas, hay veces que se oye mi voz contando... 1, 2, 3, 4... jajaja. Era lo que podía gritar desde la batería.
Aquel momento en donde yo aún no había trabajado en ninguna empresa, no tenía ninguna preocupación, lo único a lo que me dedicaba, además de estudiar una maestría, era la música.
Estamos hablando, aproximadamente entre 2002 y 2003. En aquellos años, se me ocurrió ser parte de una banda de rock llamada Effecto Rehilette. Lo que tocábamos eran canciones originales con estilo Rock Alternativo Latino. Éramos 7 integrantes en el grupo, dos guitarras eléctricas, una electroacústica, bajo, batería, percusiones /acordeón y voz. Las canciones que tocábamos estaban tan bien hechas, que la combinación de la letra, junto con el sonido de los instrumentos y los ritmos que usábamos, hacíamos a la audiencia bailar y disfrutar de nuestras presentaciones.
Vivimos un montón de momentos inolvidables, como cuando tocábamos en festivales en Monterrey, Saltillo, Torreón, etc. También cuando nos presentábamos en programas de televisión como Multimedios, y en estaciones de radio como D99. En aquel entonces, Juan Ramón Palacios nos echaba la mano, anotándonos en los festivales más importantes del momento. Recuerdo algunos concursos en los que participábamos en Saltillo; sobre todo uno, en el que, como no teníamos suficiente dinero para pagar un hotel, nos quedamos dormidos en el carro, después de la tocada, todo para no regresarnos de noche en la carretera. Esa vez, nuestra cena fue una barra de pan Bimbo, una lata de frijoles y jamón, jaja. Qué divertido, la verdad.
En aquel entonces, no existía Facebook, Instagram, Twitter. Las bandas que tocábamos, realmente teníamos que trabajar bien duro, tanto ensayando, como también tocando puertas en bares, estaciones de radio, festivales. Era la única manera en la que podríamos hacer que la audiencia nos escuchara o nos conociera. Esas épocas, sí que tenías que ser bueno, musicalmente hablando, para poder tocar en el Café Iguana, por ejemplo. Si lograbas tocar en uno de los escenarios, ya quería decir que eras bueno. Nosotros logramos tocar varias veces ahí.
Recuerdo que ensayábamos como 3 ó 4 horas diarias. El objetivo era tratar de ser perfectos, tratar de tocar sin ningún error. Y no solamente era ensayar, sino que también teníamos que crear música nueva, ritmos nuevos. Era fácil, ya que era lo único que hacía en las tardes, no se me dificultaba crear, porque además, la música y la letra, eran realmente buenas, que solito salía el ritmo de mis tambores.
Ahora que buscando mi nombre en internet encontré esta joya. Se las comparto, sólo para que sepan lo buena que era esta banda y que por falta de dinero, pero no de esfuerzo, no llegó a más. Agradezco infinitamente a los integrantes de esa banda, a quienes tengo años de no ver. Siempre los admiré por su capacidad de crear y de divertirse. Es un recuerdo que llevo siempre en mi corazón, y ahora que escuché de nuevo las canciones, me hizo vibrar de una manera positiva. He vivido cosas hermosas con la música, y esta parte, ha sido una de las más importantes para mi. Ojalá que vuelva esa energía musical que tanto me envolvía y que me hacía sentirme realmente feliz.
https://soundcloud.com/effecto-rehilette
Las canciones en las que yo participé, son las que dicen Effecto Rehilette en Vivo Prepa Tec, hay otras, pero esas ya las grabaron cuando yo ya no estaba en el grupo.
Escúchenlas, realmente eran buenas, hay veces que se oye mi voz contando... 1, 2, 3, 4... jajaja. Era lo que podía gritar desde la batería.
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