Hoy, preparando una de mis clases, buscando información en internet, se me ocurrió poner mi nombre en Google para ver qué información salía y encontré algo que me hizo regresar unos 17 años en mi vida.
Aquel momento en donde yo aún no había trabajado en ninguna empresa, no tenía ninguna preocupación, lo único a lo que me dedicaba, además de estudiar una maestría, era la música.
Estamos hablando, aproximadamente entre 2002 y 2003. En aquellos años, se me ocurrió ser parte de una banda de rock llamada Effecto Rehilette. Lo que tocábamos eran canciones originales con estilo Rock Alternativo Latino. Éramos 7 integrantes en el grupo, dos guitarras eléctricas, una electroacústica, bajo, batería, percusiones /acordeón y voz. Las canciones que tocábamos estaban tan bien hechas, que la combinación de la letra, junto con el sonido de los instrumentos y los ritmos que usábamos, hacíamos a la audiencia bailar y disfrutar de nuestras presentaciones.
Vivimos un montón de momentos inolvidables, como cuando tocábamos en festivales en Monterrey, Saltillo, Torreón, etc. También cuando nos presentábamos en programas de televisión como Multimedios, y en estaciones de radio como D99. En aquel entonces, Juan Ramón Palacios nos echaba la mano, anotándonos en los festivales más importantes del momento. Recuerdo algunos concursos en los que participábamos en Saltillo; sobre todo uno, en el que, como no teníamos suficiente dinero para pagar un hotel, nos quedamos dormidos en el carro, después de la tocada, todo para no regresarnos de noche en la carretera. Esa vez, nuestra cena fue una barra de pan Bimbo, una lata de frijoles y jamón, jaja. Qué divertido, la verdad.
En aquel entonces, no existía Facebook, Instagram, Twitter. Las bandas que tocábamos, realmente teníamos que trabajar bien duro, tanto ensayando, como también tocando puertas en bares, estaciones de radio, festivales. Era la única manera en la que podríamos hacer que la audiencia nos escuchara o nos conociera. Esas épocas, sí que tenías que ser bueno, musicalmente hablando, para poder tocar en el Café Iguana, por ejemplo. Si lograbas tocar en uno de los escenarios, ya quería decir que eras bueno. Nosotros logramos tocar varias veces ahí.
Recuerdo que ensayábamos como 3 ó 4 horas diarias. El objetivo era tratar de ser perfectos, tratar de tocar sin ningún error. Y no solamente era ensayar, sino que también teníamos que crear música nueva, ritmos nuevos. Era fácil, ya que era lo único que hacía en las tardes, no se me dificultaba crear, porque además, la música y la letra, eran realmente buenas, que solito salía el ritmo de mis tambores.
Ahora que buscando mi nombre en internet encontré esta joya. Se las comparto, sólo para que sepan lo buena que era esta banda y que por falta de dinero, pero no de esfuerzo, no llegó a más. Agradezco infinitamente a los integrantes de esa banda, a quienes tengo años de no ver. Siempre los admiré por su capacidad de crear y de divertirse. Es un recuerdo que llevo siempre en mi corazón, y ahora que escuché de nuevo las canciones, me hizo vibrar de una manera positiva. He vivido cosas hermosas con la música, y esta parte, ha sido una de las más importantes para mi. Ojalá que vuelva esa energía musical que tanto me envolvía y que me hacía sentirme realmente feliz.
https://soundcloud.com/effecto-rehilette
Las canciones en las que yo participé, son las que dicen Effecto Rehilette en Vivo Prepa Tec, hay otras, pero esas ya las grabaron cuando yo ya no estaba en el grupo.
Escúchenlas, realmente eran buenas, hay veces que se oye mi voz contando... 1, 2, 3, 4... jajaja. Era lo que podía gritar desde la batería.
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