Como ya les había contado, cada vez que escribo en mi blog, lo hago escuchando música. Pero antes, primero busco el material, es decir, busco la música que a mi me parece perfecta para escribir lo que siento en ese momento.
Por lo tanto, el día de hoy decidí poner de música de fondo a Philipp Poisel. Sinceramente, no sé si sea alemán, pero las letras son cantadas en alemán. Y también, para explicarme un poco mejor, es música muy tranquila. Después en otro blog, hablaré de música alemana o cantada en alemán.
Bueno, y por qué tanto show con esto de la música. Resulta que el día de hoy le voy a dedicar este blog, tal como lo había prometido antes, a una persona REALMENTE ESPECIAL para mí. A alguien a quien yo admiro, respeto y sobre todo a quien amo. Papi... como te lo prometí, ahora te toca a ti el blog.
Voy a contar un poco mi historia para que se logre entender más el asunto. Resulta que soy la última niña que tuvieron mis padres. Y por qué la última niña, pues porque a mis padres se les ocurrió tener 3 hijas, bueno, pues yo fui la más chica. Por un lado, se puede decir que fui la consentida, claro, según mis hermanas. Y por otro lado, se puede decir que fui la mejor, claro, según yo. Pero es que no creo que me equivoque, porque es como se escucha decir... "la tercera es la vencida", pues yo creo que sí, fui la tercera y por lo tanto, la mejor, ¿no?
El caso es que recuerdo que cuando yo era pequeña; mis hermanas y mi mamá, ahora cuentan, que yo siempre me iba con mi papá. Que nos íbamos juntitos a la juguetería y que ahí yo negociaba con mi papá. Y claro que lo recuerdo, yo le decía... "mira pa... este juego de Nintendo está bien padre porque es sobre carros de carreras, pero este otro, también está padre porque es sobre tenis. Pero es que el problema es que uno cuesta tanto, y el otro cuesta otro tanto. ¿Cuál te llevarías tú? " Y bueno, para no hacerles muy larga la historia, ya se han de imaginar cómo terminaba todo. Pues bueno, salíamos de la juguetería con los dos juegos. Por eso es que mis hermanas decían que siempre era yo la consentida. Pero lo que yo decía para defenderme, era que yo siempre le llevé muy buenas calificaciones a mis papás. Así que... era como un premio, ¿no?
Yo siempre digo que tengo el carácter de mi papá, mezclado un poco con el de mi mamá. Pero hoy en día, ya soy más como mi papá. No sé por qué, acaso será que para mi es un excelente ejemplo y quiero ser como él, tal vez. Lo importante es que tenga un carácter como él o no, hoy finalmente, me atrevo a darle las gracias por TODO.
Ahora sí que todo lo que he logrado en la vida, ha sido por el apoyo que él siempre me da. Desde pequeña, siempre ha estado con nosotros. Siempre nos ha cuidado, siempre nos ha dado todo. Ahora, hablaré un poco de las cosas más representativas para mí que me ha dado. Pues la mayoría de las cosas que tengo es gracias a él. Por ejemplo, cuando tenía 15 años, él creyó en mí y me compró mi batería y una guitarra eléctrica. Ahí comenzó mi aventura musical. Claro, ya tocaba el piano y órgano antes, gracias a mi madre. Pero, mi sueño de ser rock star, lo empecé gracias a que mi papá decidió hacer esa compra. Pasaron los años, y claro, me dio la educación en una de las mejores escuelas de México. Siguieron pasando los años, y aquí va algo MUY IMPORTANTE. Gracias a él, yo AMO ALEMANIA. ¿Por qué? Pues porque cuando él era joven, se fue a estudiar a Alemania, trabajó en empresas alemanas. Y siempre que lo mandaban de viaje, nos traía cosas de allá. Y recuerdo muchísimo, un cassette de color anaranjado, era música alemana. Un día de la nada, decidí meterme a estudiar alemán. Él me decía, vete a Alemania a estudiar. Y la verdad no me llamaba nada la atención. Por cosas del destino, un día me dijo mi hermana, vete a estudiar música a Estados Unidos. Investigando, encontré una escuela de música en Alemania. Y dije... de aquí soy. Y sí, me fui a Alemania. Y ahí empezó mi aventura con ese país y con el idioma.
Hoy puedo decir que gracias a que mi papá siempre ha estado conmigo apoyándome en todo, además de un montón de cosas, ahora puedo hablar este idioma, puedo tocar rock y sobre todo... he disfrutado mi vida al 100 % porque ha sido lo que él me ha enseñado. Siempre me dice así: "Yara, disfruta ahora que puedes, porque nunca sabes cuándo lo puedas disfrutar otra vez."
Yo solamente digo, padre mío, aunque hay veces que por mi forma de ser, no nos podemos poner de acuerdo en algo... siempre sé que tú tienes la razón. Muchísimas gracias por todo lo que nos has dado... y por ser como eres. Y por último, sólo para que sepas... todo lo que he logrado y lo que seguiré logrando, aparte de hacerme feliz, es para que te sientas orgulloso de mi. Te amo pa.
Deine Tochter, Yara.
sábado, 16 de junio de 2012
martes, 12 de junio de 2012
Las 13 monedas que me sacarán de la soltería.
1, 2, 3... a ver... otra vez... 1, 2, 3, 4, 5, 6... vamos, me faltan 7. ¿Quién tendrá una moneda que me pueda regalar para completar las 13?
¿Para qué tanta prisa y preocupación por juntar 13 monedas? Pues la respuesta es muy sencilla, solamente es para encontrar un buen marido. Y ya, es todo. No es necesario más.
Cada año nuevo, mis amigas y yo, siempre decíamos: "Este año sí salimos." Y en realidad, no sé si Dios desde allá arriba se echaba "la botana" con nosotras, porque nomás pasaban los años y nada. Y cuando decíamos que sí íbamos a salir... pues solamente se quedaba en puras aspiraciones. Yo no sé qué onda, pero yo digo que este año sí salgo.
Veamos...
Este año, como lo han leído anteriormente, han pasado cosas inimaginables y mágicas. Ya sabemos, como parte de nuestra cultura religiosa, que si le rezamos a San Antonio y si lo volteamos de cabeza y hasta le quitamos al niño, lo metemos al congelador y bueno... una cantidad infinita de cosas que se le puede hacer, sólo para que él pueda conseguirnos novio.
Pues mi fe nunca termina. Resulta que antes de irme de viaje a Europa, una persona me dijo... Yara, te estoy regalando una figurita de San Antonio para que te la lleves y consigas novio alemán. Como yo soy una persona católica, dije... adelante. Todo sea por encontrar hombre. Pues me lo llevé. El San Antonio venía adentro de una cajita. Dicha figurita venía envuelta en una bolsita de plástico. Llegué a Alemania, lo primero que hice, fue sacar al San Antonio de la cajita. Lógicamente, pues no vienen preparados para voltearlos de cabeza, verdad. Y como la cabeza es redonda, nunca se iba a poder detener solito. Entonces, lo volví a meter a la cajita. Y bueno, ahora sí, lo tenía volteado, pero adentro de la cajita.
Los días pasaban y yo, pues me encontraba viviendo cosas extraordinarias, sin embargo, sin novedad alguna sobre algún hombre para mí. Después, unas amigas fueron a visitarme y les conté sobre mi San Antonio. Y me dijeron lo siguiente: "Yara, ¿cómo quieres que te cumpla si no lo sacas de la cajita?" Entonces, dije, es verdad... pobre, lo voy a sacar. Entonces, lo saqué y lo que hice fue recargarlo para que se pudiera sostener de cabeza.
Siguieron pasando los días... y no hubo resultados. Entonces, pensé... ¿si yo fuera San Antonio, qué quisiera que me ofrecieran como para poderles cumplir? Por lo tanto, dije... ya sé, lo voy a sacar a pasear. Que vaya conmigo a todas partes y así sería más fácil para él, elegirme al muchacho alemán que tanto quiero. Pues lo llevaba conmigo a todas partes. Fue de paseo por algunos lugares de Europa, iba a clases conmigo, y cómo no... llegó a ir a algún restaurant/bar, que no se haga, porque también lo llevé a que conociera mis lugares de diversión.
Pero un día, sin querer, lo puse arriba de mi chamarra. Y ese día tocaron a mi puerta, y me salí corriendo. Cuando salí, me di cuenta que hacía frío y regresé por mi chamarra. Al agarrar la chamarra, escuché un ruido extraño. Al ver, asustada pensando lo peor... sí, mi imaginación tenía razón. Lo que había sonado era el San Antonio que había dejado sobre la chamarra. Desgraciadamente ya no tenía cabeza. Me asusté y busqué la cabeza por debajo de la cama y por todas partes de mi habitación. Por suerte la encontré. Lo primero que hice fue pedirle perdón a la figura y le dije que de ahora en adelante, lo iba a guardar en la cajita otra vez, para que no se me perdiera la cabeza.
Cuando sucedió esto, pedí opiniones. Y mucha gente me decía lo siguiente: "Yara ya tíralo, así ya no sirve", otros me decían: "Yara, a una tía le pasó lo mismo y encontró novio" otros comentarios fueron: "Yara, ve y compra pegamento y listo". Sin embargo, yo la verdad, no sabía qué hacer. Entonces, así lo dejé.
De esa forma, me lo llevé a Francia. Allá no encontré pegamento para unirle otra vez la cabeza. Entonces, así como me lo llevé a Francia, de nuevo me lo llevé a Alemania. Pasaron los días, y no veía resultado alguno. Se llegó el día en que tenía que empacar todo para volver a México. Tirando cosas que no servían, guardando cosas que sí, me topé con el San Antonio. Hablé con él y le dije... mira figurita sin cabeza, voy a tener que abandonar el plan. Creo que el haberte quebrado, hizo que no funcionaras, entonces, aquí te dejo.
Finalmente... lo tiré a la basura y me regresé a México.
Hoy sin querer... viendo los chismes diarios del Facebook, encontré que uno de mis contactos escribió algo sobre el 13 de junio, día de San Antonio.
Me puse a investigar qué era lo que se tenía que hacer. Encontré que una mujer soltera y casadera como yo, tiene que recibir 13 monedas regaladas. Después, ir a la capilla o iglesia de San Antonio, escuchar misa y ofrecérselas a este santo.
Según los comentarios de un sacerdote, mismos que encontré en un reportaje sobre la festividad católica del 13 de junio, nos dice que tienen que ser 13 monedas porque San Antonio, se dedicaba a ayudarle a la gente de escasos recursos consiguiéndoles el dote para contraer matrimonio y así formar una familia. Pero la cantidad exacta de 13 monedas es porque él murió un 13 de junio.
Entonces, yo digo que es una señal de Dios, ¿no? Es decir, tanto que hice con la figurita allá para sacarla a pasear y toda la cosa... que no se logró nada. Y ahora de la nada, resulta que me están dando otra oportunidad de irle a rezar a una iglesia verdadera para ahora sí conseguir marido.
Yo no sé... pero yo digo que este año sí salgo... ahora sí... ¿quién me puede regalar las monedas para llevárselas a San Antonio?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)