1, 2, 3... a ver... otra vez... 1, 2, 3, 4, 5, 6... vamos, me faltan 7. ¿Quién tendrá una moneda que me pueda regalar para completar las 13?
¿Para qué tanta prisa y preocupación por juntar 13 monedas? Pues la respuesta es muy sencilla, solamente es para encontrar un buen marido. Y ya, es todo. No es necesario más.
Cada año nuevo, mis amigas y yo, siempre decíamos: "Este año sí salimos." Y en realidad, no sé si Dios desde allá arriba se echaba "la botana" con nosotras, porque nomás pasaban los años y nada. Y cuando decíamos que sí íbamos a salir... pues solamente se quedaba en puras aspiraciones. Yo no sé qué onda, pero yo digo que este año sí salgo.
Veamos...
Este año, como lo han leído anteriormente, han pasado cosas inimaginables y mágicas. Ya sabemos, como parte de nuestra cultura religiosa, que si le rezamos a San Antonio y si lo volteamos de cabeza y hasta le quitamos al niño, lo metemos al congelador y bueno... una cantidad infinita de cosas que se le puede hacer, sólo para que él pueda conseguirnos novio.
Pues mi fe nunca termina. Resulta que antes de irme de viaje a Europa, una persona me dijo... Yara, te estoy regalando una figurita de San Antonio para que te la lleves y consigas novio alemán. Como yo soy una persona católica, dije... adelante. Todo sea por encontrar hombre. Pues me lo llevé. El San Antonio venía adentro de una cajita. Dicha figurita venía envuelta en una bolsita de plástico. Llegué a Alemania, lo primero que hice, fue sacar al San Antonio de la cajita. Lógicamente, pues no vienen preparados para voltearlos de cabeza, verdad. Y como la cabeza es redonda, nunca se iba a poder detener solito. Entonces, lo volví a meter a la cajita. Y bueno, ahora sí, lo tenía volteado, pero adentro de la cajita.
Los días pasaban y yo, pues me encontraba viviendo cosas extraordinarias, sin embargo, sin novedad alguna sobre algún hombre para mí. Después, unas amigas fueron a visitarme y les conté sobre mi San Antonio. Y me dijeron lo siguiente: "Yara, ¿cómo quieres que te cumpla si no lo sacas de la cajita?" Entonces, dije, es verdad... pobre, lo voy a sacar. Entonces, lo saqué y lo que hice fue recargarlo para que se pudiera sostener de cabeza.
Siguieron pasando los días... y no hubo resultados. Entonces, pensé... ¿si yo fuera San Antonio, qué quisiera que me ofrecieran como para poderles cumplir? Por lo tanto, dije... ya sé, lo voy a sacar a pasear. Que vaya conmigo a todas partes y así sería más fácil para él, elegirme al muchacho alemán que tanto quiero. Pues lo llevaba conmigo a todas partes. Fue de paseo por algunos lugares de Europa, iba a clases conmigo, y cómo no... llegó a ir a algún restaurant/bar, que no se haga, porque también lo llevé a que conociera mis lugares de diversión.
Pero un día, sin querer, lo puse arriba de mi chamarra. Y ese día tocaron a mi puerta, y me salí corriendo. Cuando salí, me di cuenta que hacía frío y regresé por mi chamarra. Al agarrar la chamarra, escuché un ruido extraño. Al ver, asustada pensando lo peor... sí, mi imaginación tenía razón. Lo que había sonado era el San Antonio que había dejado sobre la chamarra. Desgraciadamente ya no tenía cabeza. Me asusté y busqué la cabeza por debajo de la cama y por todas partes de mi habitación. Por suerte la encontré. Lo primero que hice fue pedirle perdón a la figura y le dije que de ahora en adelante, lo iba a guardar en la cajita otra vez, para que no se me perdiera la cabeza.
Cuando sucedió esto, pedí opiniones. Y mucha gente me decía lo siguiente: "Yara ya tíralo, así ya no sirve", otros me decían: "Yara, a una tía le pasó lo mismo y encontró novio" otros comentarios fueron: "Yara, ve y compra pegamento y listo". Sin embargo, yo la verdad, no sabía qué hacer. Entonces, así lo dejé.
De esa forma, me lo llevé a Francia. Allá no encontré pegamento para unirle otra vez la cabeza. Entonces, así como me lo llevé a Francia, de nuevo me lo llevé a Alemania. Pasaron los días, y no veía resultado alguno. Se llegó el día en que tenía que empacar todo para volver a México. Tirando cosas que no servían, guardando cosas que sí, me topé con el San Antonio. Hablé con él y le dije... mira figurita sin cabeza, voy a tener que abandonar el plan. Creo que el haberte quebrado, hizo que no funcionaras, entonces, aquí te dejo.
Finalmente... lo tiré a la basura y me regresé a México.
Hoy sin querer... viendo los chismes diarios del Facebook, encontré que uno de mis contactos escribió algo sobre el 13 de junio, día de San Antonio.
Me puse a investigar qué era lo que se tenía que hacer. Encontré que una mujer soltera y casadera como yo, tiene que recibir 13 monedas regaladas. Después, ir a la capilla o iglesia de San Antonio, escuchar misa y ofrecérselas a este santo.
Según los comentarios de un sacerdote, mismos que encontré en un reportaje sobre la festividad católica del 13 de junio, nos dice que tienen que ser 13 monedas porque San Antonio, se dedicaba a ayudarle a la gente de escasos recursos consiguiéndoles el dote para contraer matrimonio y así formar una familia. Pero la cantidad exacta de 13 monedas es porque él murió un 13 de junio.
Entonces, yo digo que es una señal de Dios, ¿no? Es decir, tanto que hice con la figurita allá para sacarla a pasear y toda la cosa... que no se logró nada. Y ahora de la nada, resulta que me están dando otra oportunidad de irle a rezar a una iglesia verdadera para ahora sí conseguir marido.
Yo no sé... pero yo digo que este año sí salgo... ahora sí... ¿quién me puede regalar las monedas para llevárselas a San Antonio?
No hay comentarios:
Publicar un comentario