sábado, 3 de mayo de 2014

Sólo 28 días


Sólo 28 días.

28 días en los que quiero experimentar y ver qué pasa.

Llega el momento en la vida, en el que uno se dedica a trabajar, trabajar, trabajar. Y, ¿qué pasa con todo lo demás? ¿Qué pasa con las actividades favoritas que uno deja de hacer porque no tenemos tiempo para realizarlas? Muchas veces nos enfocamos tanto a una sola cosa, misma que no es al 100% lo que en realidad te hace feliz.

Con tantos filósofos que tenemos en nuestras redes sociales, leí un mensaje con una buena imagen de background. El mensaje decía algo así: Si no estás haciendo lo que realmente te hace feliz, para qué lo sigues haciendo.  Creo que también hay otro que mencionaba lo siguiente: Lo que estás haciendo ahora, ¿te está ayudando a llegar al lugar en el que quieres estar? La verdad es que no me acuerdo exactamente cómo iban las dos frases, pero lo que acabo de escribir, es lo que se me quedó en la mente.

El otro día estaba platicando con una amiga y me hizo una pregunta que me dejó pensando, además de motivarme a hacer algo al respecto. Me dijo: "Quiero que me platiques, es más, te exijo que me digas cómo vas con tus proyectos musicales, ponme al tanto."Yo en ese momento, le respondí diciendo que no había hecho absolutamente nada en todo este tiempo. Que mi mente se encontraba ocupada con un montón de cosas que no tenían nada que ver con la música. Que sentía que me faltaba algo para ser totalmente feliz.

Como toda la conversación fue por medio de una aplicación utilizada por el celular, el mensaje se grabó con mi voz. Al presionar el botón para escuchar lo que había grabado, me di cuenta en realidad de mi respuesta. Me sorprendí, creo que todo lo dije muy rápido, que en el momento no lo noté, hasta después, descubrí que mi voz quería llamarme a mi misma la atención.

Me quedé pensando en muchas cosas y finalmente decidí hacer un experimento.

El experimento consta de 28 días.

El objetivo es ver qué pasa con mi vida al hacerle algunos cambios.

1.-  Decidí hacer ejercicio diariamente. Puede ser correr, andar en bici, escalar, lo que sea. El objetivo es que no pase ni un solo día sin estar activa.

2.- Dar lo mejor de mi.  Con esto me refiero a que si voy a hacer algo diferente, voy a echarle todas las ganas para hacerlo como se debe. Si tengo actividades pendientes por hacer, pues a sacarlas adelante.

3.- Realizar actividades que en algún momento dejé de hacer. El objetivo es escribir en mi blog, inspirarme, abrir las puertas de la creatividad, para que finalmente, pueda componer otra vez y tenga la actitud para terminar mi proyecto musical.

4.- Leer. Sinceramente no soy de las personas que leen, lo mío siempre ha sido la música. El plan es adquirir el hábito de la lectura.

5.- Finalmente, quiero ver si logro en 28 días, cambiar mi actitud y volver a ser yo.


Por lo pronto, empecé con mi experimento el 1o. de mayo. Llevo apenas 3 días. Lo que puedo decir es que he descubierto muchas cosas.

Descubrí que correr en un parque me parece totalmente aburrido, por lo tanto, decidí correr un poco más allá. Puedo decir que es más divertido irte por caminos diferentes, ya que tu mente, no solamente está pensando en cuántos minutos te faltan para terminar, sino que está pensando, en qué caminos tomar.

Estoy leyendo un libro de Isabel Allende llamado "La ciudad de las bestias". Descubrí que a uno de los personajes le gusta escalar montañas.

Empecé a escribir en mi blog otra vez. Descubrí que la creatividad en realidad te llega, justo cuando estás trabajando en eso.


Lo que haré es escribir aquí mis avances y descubrimientos en el transcurso de estos 28 días.

Veamos qué pasa, ¿no?









viernes, 2 de mayo de 2014

La mesa

Tengo un escritorio para trabajar, y realmente no me inspira escribir ahí. Puedo hacerlo, pero sentirme agusto, no sucede. No se parece en nada a la mesa del comedor. No sé por qué será. ¿La luz, tal vez? No creo, la verdad es que en la habitación en donde se encuentra ese escritorio entra la luz directamente atravesando dos ventanas. En las tardes, el sol entra exactamente por ahí, creando un ambiente de paz y relajación total. Que si le agregáramos música estilo chill out, uno podría quedarse horas viendo las sombras de las ramas del árbol reflejándose por el sol, atravesando esos vidrios. Entonces, ¿qué es lo que tiene esa mesa del comedor, que no tiene mi escritorio para trabajar? ¿Por qué me inspiraré más sentada en la cocina? ¿Habrá algún tipo de magia creada por los diferentes botes de especies que se encuentran en la alacena? ¿Será acaso que la tribu de los sartenes enteflonados crea esa ilusión en mi cerebro, manipulando las neuronas creativas para que mi mente escriba sobre un papel? O realmente, ¿serán los platos que se encuentran acomodados según su estatura y tamaño, lo que me hace organizar mis ideas? No lo sé. Simplemente sé que cada vez que me acerco a esa mesa, puedo escribir y escribir, sin que nada me detenga. El comandante Don Refrigerador, siempre está de pie observando las letras que surgen de esta pluma y que se imprimen en el papel que antes pudo funcionar como servillleta. El grupo de sillas que se encuentran rodeándonos a la mesa y a mí, se quedan quietas, como si estuvieran posando para una fotografía. Pensándolo bien, los cubiertos son un problema. Existen diferentes grupos o pandillas, creo. Los cuchillos, son los "peligrosos". Siempre se dice, que uno tiene que tener mucho cuidado cuando estemos cerca de ellos. Pues te pueden cortar. En cambio, los otros dos grupos, son más divertidos. Los tenedores, por ejemplo, se les puede decir que son los viejitos de la colonia. Ya que muchos de ellos, están muy traqueteados por la vida. Pero eso mismo, hace que sus peinados, sean diferentes. En cambio, las cucharas, todas son iguales, bueno, unas más gordas que otras. A ellas las prefieren los niños. ¿Será entonces que lo que me inspira es el conjunto de todo aquel que vive en la cocina y me ayudan a pensar? O realmente, ¿será la mesa en sí? Finalmente, ella es mi apoyo.


  Yara Iruegas