jueves, 12 de septiembre de 2013

"Miedo, qué bueno que tienes miedo, todos tenemos miedo en algún momento"

Ya ha pasado una semana y media aquí en Lausanne. Creo que apenas estoy entendiendo un poco cómo está distribuida la ciudad. Ya he viajado por diferentes puntos de la misma utilizando camiones, metro, caminando. No es fácil andar corriendo por las lomitas hacia arriba, para poder alcanzar un camión, jaja. Es divertido; sin embargo, en ese momento pienso: "no te vayas camión, no te vayas" y listo, no se va.

Esto lo experimento cada vez que quiero tomar el camión para irme a la escuela o sino al gimnasio.
Y ahí es cuando uno se pregunta, ¿para qué voy al gimnasio entonces, si ya corrí toda la loma? Pero la respuesta a esa pregunta es el tema del día de hoy.

En esta ocasión, voy a dedicar mi blog a una persona quien me ha ayudado a descubrir cosas nuevas en mi vida. Algunas de ellas, tal vez las pude haber aprendido en otra parte o por otras personas, pero hay otras cosas que estoy convencida de que solamente las pude haber aprendido por él.

Resulta que hace poco tiempo comencé con la aventura de escalar. Todo empezó como una ida de casualidad a un gimnasio de escalada, ya que la montaña a la que íbamos a ir a escalar estaba mojada por la lluvia. Después de poco tiempo, tuve que dejar de ir al gimnasio por motivos de trabajo y cambios de ciudad. A mi regreso, decidí volver al gym. Esta vez pensé en aprender a escalar. Y por esa razón, entré a clases con mi entrenador. El Repo, se dice llamar. Ya lo había visto antes ahí, pero no sabía quién era él. Un día me llevaron a la montaña y resultó que él era el entrenador.  Desde ese momento empecé a tomar clases con él. Como todo buen entrenador, no fue nada dulce al principio. Es más, creo que nunca tendrá esa cualidad, jaja. Al contrario, es de las personas que te dice la verdad. Si la estás regando, te lo dice de la manera más clara posible. Hay veces que duele en el momento, pero después, piensas un poco en el regaño, y te das cuenta que él tenía razón.

Recuerdo cuando subí mis primeras 2 rutas en su clase. Lo que tengo bien grabado es haberle dicho: "tengo miedo Repo". Y claro que recuerdo su respuesta: "miedo, qué bueno que tienes miedo, todos tenemos miedo en algún momento".  Al final de la clase, logró que yo terminara las 2 rutas con todo mi esfuerzo, con todo mi miedo y con todo mi sudor en la frente.  Pasaba el tiempo, seguía entrenando en el gimnasio y en la montaña. Cada vez aprendía cosas nuevas, desde cómo desenredar la cuerda, hacer un nudo de 8, dar seguro, hacer el nudo de "cochino", limpiar una ruta, practicar para un día poder puntear, practicar para un día poder volar, bueno, un montón de cosas.

Recuerdo una vez que fuimos a la montaña, yo estaba escalando, es más, ya estaba bajando. En eso, me dice Repo, Yara, suelta la cuerda, abre tus brazos. Y yo le contesté, ¿para qué? No es necesario. Era claro que tenía miedo. Él insistía en que lo hiciera. Pero yo no quise hacerlo. Finalmente llegué al suelo. Al quitarme todo el equipo, se me acercó y me dijo:  "Yara, tienes que tener confianza. Y esto se refleja en el entrenamiento como en tu vida."

Frases como ésta, son las que han hecho que yo quiera seguir escalando y entrenando. Aunque haya veces en las que a uno le moleste escuchar la verdad, para mi es mejor que tengamos a alguien quien nos la diga. Eso quiere decir que alguien está al pendiente de tus avances y de tus caídas.

Ahora que no me encuentro en mi ciudad, estoy haciendo el esfuerzo de entrenar e ir al gimnasio a poner en práctica todo lo aprendido en el verano. Y realmente lo estoy haciendo porque sé que cuando regrese, alguien me va a "regañar otra vez" jaja. Es por eso que tengo que correr la loma hacia arriba para alcanzar al camión.

Repo, muchas gracias por todo lo que me has enseñado y por lo que sé que todavía aprenderé. Espero que tengas un excelente cumpleaños. Te mando un abrazo desde este lugar.








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