Y otra vez... otro cambio.
Hoy voy a escribir sobre los sentimientos. En serio que este viaje está marcando mi vida al 100 %.
Antes de venirme a Europa, alguien me dijo así: "Yara, yo sé que este año va a ser el mejor de tu vida...". Al escuchar esas palabras, uno solamente dice... eso espero.
Bien, pues aquí les escribo mi historia.
En algunos escritos atrás en mi blog, conté cuando dejaba Alemania para venirme a Francia. Ahora, vuelvo a Alemania otra vez. Y esto fue lo que me sucedió.
Primero llegué a Francia con un poco de miedo. Pues para mi no era nada fácil dejar a mis alumnos de Alemania por un mes, ya que me había encariñado con ellos. Otra gran preocupación que tenía, era que no hablaba nada francés, y sinceramente, no entendía nada. Finalmente, la gran preocupación era que parte de mi trabajo era conocer y cuidar a nuevos alumnos. Uy, eso sonaba un poco retador. Sin embargo, no imposible.
Llegué primero a París. No conocía a ningún alumno, así que, al principio, solamente me comunicaba con mis compañeras, las maestras. Claro que siempre hay alumnos que se acercan y comienzan a platicar contigo. Pero para mi era muy difícil poder aprenderme los nombres, sus caras, todo.
Debo confesar que llegué con una actitud un poco ruda. Sin embargo, una de las frases que me dijeron las alumnas el primer día fue la siguiente: "Miss, si no te gustan los abrazos, aquí te vas a tener que acostumbrar a ellos." TOINKATELAS!!!!! Pensé que iba a ser imposible lograr eso. Pero por otro lado, ahora que lo pienso, qué buena frase, Dios mío. Es perfecta para romper el hielo.
Iban pasando los días, fui conociendo poco a poco a cada uno de ellos. Al mismo tiempo, sucedían cosas extraordinarias en mi vida. Pues realicé sueños que tenía que lograr. Por ejemplo, fui a Disneylandia, jaja. Suena un poco ñoño, pero tengo 33 años y apenas cumplí el sueño de conocer el parque de diversiones más famoso del mundo. Otro de los sueños que logré realizar en mi estancia en Francia fue ir a un partido de Tennis internacional y ver a dos tenistas muy buenos.
Mi vida en Cannes comenzó a cambiar. Al principio, mi plan era llegar al mar y reflexionar, crear, etc. Sin embargo, el clima frío y lluvioso no me dejó hacerlo con comodidad. Pero en eso, fui descubriendo poco a poco a mis alumnos. Sí, descubriendo. ¿Por qué? Por el simple hecho de que ahora pienso que todos tenemos una tela que nos cubre y no nos deja conocer a la persona como es realmente hasta que empiezas a descubrir poco a poco su manera de pensar, su manera de hablar y actuar.
Me llevó algo de tiempo hacerlo, sin embargo, sabía que lo tenía que hacer de manera muy rápida, pues solamente tenía 3 semanas para lograrlo. Entonces, pensé. Tengo que hablar y pasar tiempo con ellos. No hubo problema, pues vivimos en el mismo lugar. Nos hemos visto todas en toalla corriendo por los pasillos para entrar a las regaderas y se puede decir que hasta los calzones les he visto... literalmente hablando... pues cuando iba a sus habitaciones, no faltaba una prenda que estuviera fuera de lugar, jaja. Además, ellas me acompañaron en el momento en que estaba al pendiente de la boda de una de mis mejores amigas en México.
Pues sí, todas las aventuras que he vivido aquí, las puedo guardar fuertemente en mi corazón. Y sí, es impresionante cómo ciertas personas te pueden cambiar, te marcan algo en tu vida, pienso yo.
Hoy tengo sentimientos encontrados. Estoy muy contenta porque mañana volveré a Alemania. Primero que nada, volveré a ver a mis alumnos que dejé hace un mes. Y después, porque voy al país que amo y sobre todo, al idioma que entiendo y puedo hablar, jaja. Pero por otro lado, me siento triste. Lo que nunca pensé que iba a suceder, sucedió. Logré encariñarme con los alumnos de Francia, jaja. No porque no quisiera, sino que pensé que en 3 semanas iba a ser imposible.
Sí, sucedió. Me acostumbré a los abrazos. Increíblemente lograron las alumnas cambiar mi forma de pensar y actuar. Aunque no lo crean, ahora puedo intercambiar más abrazos que antes. Y miren, creo que es mucho para mi forma de ser, jaja.
Por lo tanto, estoy triste pero también muy feliz. Me siento totalmente satisfecha con mi trabajo realizado en Francia. Y sobre todo, me siento totalmente halagada con las muestras de cariño por parte de ellas en todo momento.
Ahora solamente queda un mes. Algo que me aterra, jaja. Pues soy realmente feliz en Europa. Pero ese será tema para mucho después. Hoy mientras... disfruto todo y soy feliz. Y sí, puedo decir que lo que llevo del año... ha sido uno de los mejores en mi vida.
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