domingo, 18 de marzo de 2012

Cuando sientes que en realidad estás aquí por algo.


Hace unos días escribí una frase en mi twitter, (@yarairuegas, por si me quieren seguir). "Qué bonito es cuando las cosas se hablan y lo mejor es cuando te escuchan."

Es interesante ver cómo existen diferentes etapas en tu vida. En este momento,  no me estoy refiriendo a toda mi vida, sino, solamente me refiero a estos dos meses que he estado fuera de México. Dos meses muy intensos, difíciles por un lado y excelentes por otro.

Estando aquí he experimentado todo tipo de sensaciones. Sensaciones padrísimas al pisar de nuevo un país al que yo amo y respeto. El lugar que me inspira a ser mejor, que me hace pensar, que me hace sonreír, respirar, soñar, sentir, y sobre todo me hace completamente feliz.

Y así como he tenido sensaciones padrísimas, también he tenido momentos difíciles en los cuales por mi trabajo, he tenido que usar más la cabeza que el sentimentalismo, y en otras ocasiones, además de usar la cabeza, es necesario darle la oportunidad al sentimiento de que haga su papel.

Los que me conocen poco, tal vez supongan, por mi forma de ser, que soy una persona fría. Y los que me conocen muy bien, saben que soy una persona fría, pero en el interior, soy 100 % sentimental. Por lo tanto, tal vez no exprese mis sentimientos con abrazos o cariñitos, a lo mejor lo hago de otra manera.

Estando aquí, he reflexionado mucho y algo de lo que estoy muy sorprendida, es que me estoy dando cuenta que a lo mejor estoy aquí en el mundo con el objetivo de servir de apoyo a los demás. Y creo que eso me hace sentir muy bien.

Siento que mucha gente platica conmigo y veo a través de sus ojos una tranquilidad al ser escuchados. Al menos eso lo he experimentado por muchos años, pero en estos dos meses, además de escuchar a las personas, he vivido una sensación que me ha hecho pensar muchísimo. Les voy a contar.

Mi trabajo aquí, además de dar clases, el objetivo principal es cuidar a los alumnos. Estar siempre al pendiente de ellos. Eran las 3 am, yo estaba dormida. En eso, suena mi celular, contesté y era una alumna diciéndome que se sentía muy mal. Entre dormida y despierta, le di un consejo sobre qué se podría tomar para quitarse el dolor. Me dormí. Al día siguiente, la alumna me habla otra vez diciéndome que se sentía muy mal todavía. La llevé al doctor y me dijo que probablemente era apendicitis, que la llevara de emergencia al hospital.

En ese momento en que nos subimos al taxi y que la alumna empezó a llorar, me decía que tenía mucho miedo de que la operaran y mucho miedo a las agujas también. Ahí me di cuenta que en ese momento tenía que empezar a usar un poco el sentimentalismo. Y lo que hice fue abrazar a la alumna y darle palmaditas con algunas palabras positivas. Llegando al hospital, me dijeron que le tenían que hacer pruebas de sangre, laboratorio, etc. La alumna lloraba del dolor, del miedo y sobre todo, de la desesperación de no entender lo que me decían los doctores en alemán. Al comentarle que le tenían que sacar sangre, ella no quería que le "clavaran" la aguja. Entonces, la abracé, le dije que me apretara el brazo lo más fuerte que pudiera y que su cara la volteara para el lado contrario del brazo del que le iban a sacar sangre. Al escucharla llorar con esa desesperación, y al pensar que el único apoyo que tenía la alumna en ese momento era yo, mis ojos empezaron a llenarse de lágrimas. Mismas que sequé al instante, para no demostrar debilidad. Terminada la acción, se dio cuenta que no le había dolido tanto. Se tranquilizó un poco y platicando con ella de otras cosas para distraerla del dolor, salieron los resultados aclarando que no era necesario hacer ninguna operación.

Y la historia sigue, pero a lo que voy con este fragmento de mi pasado, es que al menos, este tiempo que he estado aquí, me ha hecho reaccionar a situaciones de maneras muy diferentes a como reaccionaba anteriormente.

Creo que hay veces que es necesario demostrar un poco tus sentimientos, pero más cuando la persona que está contigo se siente en esos momentos sola o cuando busca apoyo de parte de alguien. Y finalmente, además de hacer sentir mejor a la otra persona, tú mismo te sentirás feliz.




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