Desde el lunes quería escribir, ya había pensado en el tema. Sin embargo, el trabajo no me permitía tener tiempo libre para hacerlo.
Estando aquí en Alemania, como lo he dicho anteriormente, he aprendido muchísimas cosas. Pero algo muy importante que me está sucediendo ahorita es el sentimiento de pertenecer a un lugar.
Esto se los explico así.
El fin de semana viajamos a Venecia 6 alumnas y yo. Al llegar al aeropuerto, me dicen mis alumnas, "Miss, qué raro se siente que ahora que vamos de regreso a Heidelberg, me siento como que ya regresamos a casa." Y sí, ya sentimos que nuestra casa es Heidelberg. Y si nos vamos de viaje a otro lado, ya lo que quiere uno es descansar en su cama, en su baño, en su espacio. A esto le llamo yo el sentimiento de pertenecer a un lugar.
El domingo, si Dios quiere, me toca irme a Francia. Ahí estaré 4 semanas solamente, después de eso, regresaré a Alemania. Aunque no lo crean, es difícil para mí.
Hace rato en la cena, estábamos platicando mis compañeras de trabajo y yo, sobre nuestras vidas en Europa. Cuando me dicen que voy a pasar semana santa en París, a mí se me hace algo normal. Mientras que hay mucha gente que daría lo que fuera por conocer aunque sea la Torre Eiffel una vez en su vida.
Aquí va la parte difícil. Cuando sientes que perteneces a un lugar, te sientes en casa, te sientes agusto, te sientes hasta dueño de cierto territorio. No hay nada que no puedas hacer y si es que hay cosas que no las puedes hacer... buscas la manera de hacerlo. En mi caso, siento que pertenezco a Alemania. Soy sincera al decir que me llama la atención un poco Francia, sin embargo, no hay como Alemania. Pero ahora, más que ese amor por este país, lo que me hace difícil mi partida por un mes solamente, son mis alumnos.
Es impresionante la manera de cómo te puedes llegar a encariñar con ellos. He sido maestra por 6 años, he tenido muchos alumnos. Hay algunos que todavía los veo y me da gusto saludarlos. Pero por la forma en que está escrito mi contrato laboral, solamente veía a los alumnos pocas horas de la semana.
En esta ocasión, veo a los alumnos todos los días, muchas horas al día. En ocasiones como con ellos, voy al cine, al boliche, de paseo, de viaje con ellos. El que te tomen en cuenta para poder tomar sus propias decisiones, el que confíen en tí para cualquier cosa. El que te pidan que los acompañes al doctor o algún lugar. Y el que te pidan que les ayudes, no solamente en la materia, sino en escucharlos.
Creanme, no es fácil. Sé que voy con más alumnos y sé que también tendrán su forma de ser y que tendrán muchas cualidades y cosas nuevas que sucederán. Pero realmente, tengo, como ya había escrito anteriormente, ese sentimiento de pertenencia.
Pase lo que pase en Francia, lo bonito es que siempre quedará en mi memoria lo bien que me la pasé aquí en Alemania. Además, volveré. Pero por ahora, quería externar mis sentimientos.
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